Científicos 'recargan' nervios dañados para aliviar el dolor crónico en un nuevo estudio

Para los millones de personas que viven con dolor nervioso crónico, hasta el roce más leve puede resultar insoportable. Un nuevo estudio recogido por Science Daily sugiere que podría apuntar a una vía radicalmente distinta para detener ese dolor en su origen.
Investigadores de la Universidad de Duke descubrieron que los nervios dañados pueden reactivarse cuando se les suministran mitocondrias sanas, los diminutos productores de energía del interior de las células. El enfoque busca reparar la función de la célula nerviosa en lugar de limitarse a suprimir el dolor.
Las mitocondrias se conocen como las estructuras que cubren las necesidades energéticas de las células. Según la investigación, la alteración de esa producción de energía en el daño nervioso podría intervenir en la generación anómala de señales de dolor. Suministrar mitocondrias sanas tiene el potencial de revertir ese ciclo.
Los tratamientos actuales del dolor crónico se centran por lo general en suprimir la señal de dolor. Aunque pueden ser eficaces, esos métodos pueden tener limitaciones como efectos secundarios y riesgos de dependencia. Un enfoque basado en la reparación celular busca abordar el problema de forma más fundamental.
Los investigadores subrayan, sin embargo, que los hallazgos están en una fase inicial. Este tipo de estudios suele realizarse primero en modelos de laboratorio y animales; si son seguros y eficaces en humanos debe comprobarse mediante investigación clínica posterior.
El dolor crónico es un problema de salud extendido y difícil de manejar en todo el mundo. La necesidad de nuevas opciones de tratamiento eficaces y seguras da relieve a la investigación en este campo. Los enfoques dirigidos a los mecanismos celulares han despertado un interés creciente en los últimos años.
La importancia de este estudio radica en mostrar que el dolor puede abordarse no solo como un 'problema de señalización', sino también como un 'problema de energía y reparación'. Esa perspectiva podría influir en el diseño de futuros tratamientos.
Aun así, convertir un hallazgo científico en práctica clínica puede llevar muchos años. Hasta que no se respondan las cuestiones de seguridad, dosis y método de administración, no debe esperarse que este enfoque llegue a los pacientes.
El equipo de investigación pretende confirmar sus hallazgos con estudios posteriores y comprender el mecanismo con más detalle. El progreso científico suele ser el resultado no de un único estudio, sino de estudios sucesivos que se apoyan unos en otros.
Este artículo informa sobre un estudio científico y no constituye un consejo médico. Para el manejo del dolor o cualquier decisión de tratamiento, cada persona debe consultar a su propio médico.