Por qué el Bluetooth lleva el nombre de un rey vikingo del siglo X

En Lund, en la región sueca de Escania, un equipo de ingenieros de Ericsson dedicó la década de 1990 a desarrollar un estándar de radio de corto alcance destinado a permitir que dispositivos muy distintos se comunicaran sin cables. La tecnología se presentó oficialmente en 1999, y el nombre provisional que los ingenieros usaron durante el desarrollo, «Bluetooth», acabó imponiéndose.
El nombre procede de Harald Gormsson, el rey del siglo X que durante un breve periodo unió bajo una misma corona Dinamarca y Noruega. Las fuentes de la época lo llamaban Blåtand, es decir, «diente azul», un apodo cuyo origen exacto sigue debatiéndose. Igual que Harald reunió tribus rivales en un solo reino, el nuevo estándar pretendía hacer cooperar en una misma red los dispositivos de fabricantes competidores. El propio logotipo combina las runas de las letras H y B, sus iniciales.
Una piedra rúnica de época vikinga, en Lund, recuerda las raíces medievales de la ciudad y oficia hoy de discreto santuario para la tecnología que tomó su nombre. Destacada por Atlas Obscura el 5 de mayo de 2026, la piedra se ha convertido en un punto de encuentro inesperado para vecinos y técnicos de paso, una muestra de cómo las marcas tecnológicas modernas se nutren, a veces literalmente, de la historia profunda de los lugares donde nacieron.