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Historia

El San Francisco Chronicle Building: una sede periodística de 1890 y el ascenso del horizonte de la ciudad

Atlas Obscurahace 8 h
Fachada de un antiguo edificio de prensa
Photo: Nilendra jyoti Halder / Pexels

En la intersección de Market Street y Kearny Street, en el corazón del distrito financiero de San Francisco, el San Francisco Chronicle Building era una de las estructuras más altas de la ciudad cuando se terminó en 1890. Se levantó como sede física de un imperio periodístico y como uno de los símbolos arquitectónicos de la rápida urbanización de la costa oeste estadounidense. A la vista actual ocupa un lugar modesto en el horizonte; en el momento de su construcción, sin embargo, era uno de los primeros experimentos de «rascacielos» de la costa del Pacífico.

El edificio fue encargado por Charles y Michael de Young, los hermanos al frente del San Francisco Chronicle. La pareja había lanzado su periódico en 1865 a partir de una sola hoja de papel y, hacia 1890, lo había convertido en uno de los mayores del Oeste. El nuevo edificio debía atender tanto las necesidades operativas del negocio — especialmente las pesadas prensas que ocuparían los pisos inferiores en una estructura de grado industrial — como subrayar la posición del diario en el centro de la vida urbana.

El estudio elegido como arquitecto fue Burnham & Root, con sede en Chicago, entonces uno de los principales diseñadores estadounidenses de los primeros rascacielos. Daniel Burnham alcanzaría más fama en años posteriores como arquitecto jefe de la Exposición Universal de Chicago. El Chronicle Building fue el primer gran proyecto de Burnham & Root al oeste del Misisipi, y su ornamentación Beaux-Arts logró un equilibrio entre la función industrial y las expectativas estéticas de la arquitectura comercial de fines del siglo XIX.

La altura original del edificio era de unos 65 metros — cifra notable para los estándares de 1890. La estructura de diez plantas empleaba un esqueleto de hierro fundido, técnica aplicada en los últimos años de la transición de la armadura de madera a la armadura metálica. Su fachada presentaba cornisas, arcos y grandes ventanas diseñadas para enfatizar la verticalidad. Las ventanas de las plantas de redacción eran especialmente generosas: la iluminación eléctrica todavía no era lo bastante potente para permitir leer todo el día y los periodistas necesitaban luz natural durante toda su jornada.

El terremoto de San Francisco de 1906 y el gran incendio posterior destruyeron casi todo el centro de la ciudad. El Chronicle Building sobrevivió estructuralmente; su esqueleto de hierro era considerablemente más resistente que la armadura de madera de muchas construcciones vecinas. El incendio dañó gravemente los interiores — especialmente las plantas de redacción, donde se perdieron archivos y planchas de impresión — pero la fachada y los elementos estructurales principales aguantaron. Esto se consideró un resultado de prueba importante para el trabajo de Burnham & Root en la costa del Pacífico.

La restauración tras el sismo fue compleja. La reapertura del edificio requirió años de obra; el Chronicle se trasladó temporalmente a Oakland e imprimió desde allí. En 1909 el periódico regresó a la estructura reconstruida, a la que se le añadieron dos plantas durante la restauración hasta sumar doce. La ampliación alteró ligeramente las proporciones estéticas originales pero respondía a las necesidades funcionales — la tirada había superado los 100.000 ejemplares a comienzos del siglo XX.

Las operaciones del periódico abandonaron el edificio en 1924, cuando se requirió una instalación más moderna y amplia. En las décadas siguientes el edificio fue ocupado por diversos arrendatarios — empresas mayoristas, despachos de abogados y, a partir de los años ochenta, varias compañías tecnológicas. Su interior fue completamente renovado en los años 2000; preservar el esqueleto de hierro fundido original requirió un complejo trabajo de ingeniería. Hoy el edificio se utiliza como espacio de oficinas y comercio.

En 1973 el edificio fue incorporado a la Lista del Patrimonio Arquitectónico de San Francisco; en 2001 se registró en el National Register of Historic Places de Estados Unidos. Sus características estructurales siguen siendo una referencia en la literatura académica como ejemplo temprano del uso del esqueleto de hierro fundido en la costa del Pacífico. El curso anual de Historia de la Arquitectura de la Universidad de Stanford estudia el Chronicle Building como precursor de los rascacielos modernos de la costa oeste estadounidense.

Hay otra capa que completa la memoria del lugar: la propia industria de la prensa. En 1890 el Chronicle era parte del centro gravitatorio de la ciudad — núcleo de la influencia política, de los mercados financieros y de la vida cultural. El rostro de la industria periodística ha cambiado desde entonces; el San Francisco Chronicle sigue publicándose, pero desde otra dirección y con otro modelo de negocio. El antiguo edificio se mantiene como recordatorio de la edad de oro industrial de la prensa — una época en la que los dueños de periódicos hacían levantar rascacielos con su nombre.

Un visitante que se detenga hoy ante el Chronicle Building puede leer la arquitectura de San Francisco en capas: ornamento Beaux-Arts, el esqueleto de hierro fundido que pervive, las transformaciones de 1924 a 1980 y la restauración de los años 2000. El edificio es más que la antigua sede del Chronicle; es un registro físico del ascenso de San Francisco como gran ciudad de la costa del Pacífico. Invita a los transeúntes de Market Street a detenerse y mirar hacia arriba, hacia sus cornisas.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Atlas Obscura. La imagen es una foto de archivo de Nilendra jyoti Halder en Pexels.