El Mago de Oz, enterrado con otro nombre en Brooklyn

El Green-Wood Cemetery, en Brooklyn, guarda las tumbas de figuras que van de Leonard Bernstein a Jean-Michel Basquiat. Una de esas lápidas, sin embargo, pasa fácilmente desapercibida. En ella solo se lee «Wuppermann», pero allí reposa Frank Morgan, el actor que dio vida al personaje principal en El Mago de Oz, de 1939.
Nacido como Francis Phillip Wuppermann en Nueva York en 1890, creció en una familia que había hecho fortuna como distribuidora estadounidense del amargo Angostura. Esa posición lo llevó a la Universidad de Cornell y después al teatro, siguiendo los pasos de su hermano mayor Ralph en obras como Gentlemen Prefer Blondes, antes de debutar en cine con The Suspect en 1916.
Morgan participó luego en decenas de películas y fue nominado al Óscar por The Affairs of Cellini, pero el papel que lo fijó en la memoria popular fue el del torpe y bondadoso impostor tras la cortina en Oz. Destacada por Atlas Obscura el 6 de mayo de 2026, su tumba discreta recuerda a su manera la distancia frecuente entre las personas públicas y la identidad privada de las estrellas del Hollywood clásico.