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¿Heredas el ARN de tu padre? Crece la evidencia de que el esperma porta huellas de la experiencia paterna

Ars Technicahace 16 h
Una investigadora trabajando en un microscopio en un laboratorio, vista cercana.
Photo: Artem Podrez / Pexels

La idea clásica de que la herencia genética se transmite únicamente a través del ADN está siendo cuestionada en los últimos años por un cuerpo de datos en expansión. Según la investigación recopilada por Ars Technica, las células espermáticas portan moléculas de ARN que conservan rastros del estrés, la nutrición y las experiencias traumáticas del padre; esas moléculas pueden pasar al embrión durante la fecundación y ejercer un efecto epigenético transgeneracional.

El concepto de herencia epigenética no es nuevo; se observa desde hace años, pero ha sido un terreno discutido. En 2014 se sugirió que la mayor tasa de obesidad entre los nietos de las mujeres que vivieron el Invierno del Hambre neerlandés de 1944-1945 podía estar vinculada a una transmisión epigenética. El mecanismo biológico de tales hallazgos seguía sin estar claro, sin embargo. El descubrimiento de los ARN espermáticos ofrece un candidato concreto.

Un estudio de 2025 de Anne Schaefer, en la Universidad de California en Davis, mostró que los niveles de 27 moléculas de miRNA distintas en las células espermáticas de ratones macho bajo estrés crónico habían cambiado de forma significativa. Las crías nacidas de óvulos fecundados por esos espermatozoides presentaron diferencias marcadas en sus respuestas al estrés; en particular, elevaban más rápido el cortisol y lo mantenían alto durante más tiempo.

Los estudios en humanos están en una fase más reciente. Un estudio publicado a principios de 2026 en Cell por el Instituto Karolinska encontró perfiles de miRNA significativamente distintos en muestras de esperma de 174 padres cuyo nivel de estrés había sido elevado en los últimos 30 días. El autor principal, Niclas Lindqvist, comentó: «Estamos mostrando que el estrés puede modificar el ARN espermático en pocos días; es una respuesta bioquímica mucho más rápida de la que suponíamos».

La nutrición es otro motor importante. Un estudio de 2024 en Pekín mostró que una dieta rica en grasas aumentaba la abundancia de pequeños fragmentos de ARN conocidos como tsRNA en el esperma de ratones macho. Las crías nacidas de espermatozoides que fecundaban óvulos presentaron menor tolerancia a la glucosa y mayor resistencia a la insulina. Aún no se ha examinado si un mecanismo similar opera en humanos, pero el instituto INCA de São Paulo prevé lanzar a mediados de 2026 un estudio de cohorte con 500 padres.

El efecto del trauma sobre el ARN espermático es un terreno de investigación más sensible y exigente desde el punto de vista ético. Un estudio realizado en 2025 en la Mount Sinai Medical School encontró diferencias significativas en cinco grupos de miRNA en el esperma de 47 hombres diagnosticados con trastorno por estrés postraumático (TEPT), en comparación con 47 hombres sanos. Esas diferencias sugieren que el ARN espermático podría servir como un registro bioquímico a largo plazo del trauma.

El mecanismo es elegante en cuanto la transferencia de ARN en la fecundación es muy rápida. La célula espermática entrega al óvulo no sólo ADN sino también pequeñas moléculas de ARN como los miRNA y los tsRNA. Esas moléculas pueden modelar los patrones de expresión génica durante el desarrollo embrionario temprano; como resultado, el embrión adquiere una trayectoria de expresión génica particular.

Los investigadores insisten en la prudencia que requiere la interpretación de estos hallazgos. Maria Karpova, investigadora en epigenética de la Universidad de Yale entrevistada por Ars Technica, dijo: «La mayoría de estos estudios se realiza en modelos murinos. La herencia epigenética humana es mucho más compleja; aún no tenemos la potencia estadística para saltar desde la evidencia disponible a una causalidad intergeneracional clara».

Desde el punto de vista clínico, los hallazgos podrían motivar nuevas pautas en las clínicas de salud reproductiva. Tras el estudio del Karolinska, varias clínicas de FIV en Suecia han empezado a ofrecer a los futuros padres un programa de «optimización del ARN espermático» — habitualmente un régimen de cuatro a seis semanas de ejercicio, nutrición y manejo del estrés. No hay evidencia científica que respalde aún esas recomendaciones, pero en principio el ARN espermático puede renovarse en semanas.

A más largo plazo, este campo de investigación también plantea preguntas sobre cómo podría ampliarse la comprensión clásica de la evolución. La teoría de Lamarck del siglo XIX sobre la «herencia de los caracteres adquiridos» fue rechazada tras Darwin; los datos epigenéticos actuales no resucitan a Lamarck, sino que matizan el rechazo, al sugerir que algunos efectos lamarckianos pueden operar bajo condiciones específicas. Como dice Schaefer: «Nadie dice que Lamarck tuviera razón; pero la naturaleza es más creativa de lo que esperábamos».

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Ars Technica. La imagen es una foto de archivo de Artem Podrez en Pexels.