Breaking
Salud

Proteína de suero y 'proteinmaxxing': cómo un subproducto lácteo se convirtió en un fenómeno

Guardian Healthhace 1 h
Un cacito de proteína en polvo blanca sobre una superficie lisa
Un cacito de proteína en polvo blanca sobre una superficie lisaPhoto: Towfiqu barbhuiya / Pexels

No hace mucho, el suero de leche era algo de lo que los queseros tenían que deshacerse. El líquido fino y acuoso que queda cuando la leche se cuaja para hacer queso era un problema de eliminación: a veces se esparcía por los campos o se daba de comer a los cerdos. Hoy, informa el Guardian, ese mismo subproducto es la pieza central de un pujante mercado global de proteínas, impulsado por una tendencia que el diario describe como 'proteinmaxxing': el afán de meter proteína extra en el mayor número posible de comidas y tentempiés.

La proteína de suero es lo que queda tras filtrar y secar en polvo el suero líquido. Es una proteína completa, es decir, contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede fabricar por sí solo, y se absorbe con relativa rapidez. Esas cualidades la hicieron popular primero entre culturistas y deportistas, y luego entre un público mucho más amplio que hoy la añade a batidos, yogures, productos horneados e incluso al café.

La historia comercial es llamativa. Un material antes tratado como desecho se ha convertido en un ingrediente valioso, y las empresas lácteas han incorporado la recuperación y el procesamiento del suero a sus modelos de negocio. Según el relato del Guardian sobre el mercado, versiones enriquecidas con proteína de productos cotidianos —desde cereales hasta helado— llenan ahora las estanterías de los supermercados, a menudo con un sobreprecio justificado por su contenido proteico.

Detrás del auge hay un cambio cultural en cómo se piensa la comida. La proteína ha adquirido un aura de salud, asociada al músculo, la saciedad y la forma física, mientras que los carbohidratos y las grasas a veces han quedado bajo sospecha. Las redes sociales han amplificado el mensaje, con influencers que promueven la alimentación rica en proteínas como vía hacia un cuerpo más delgado y fuerte, y el 'proteinmaxxing' como meta aspiracional.

Entonces, ¿cuánta proteína necesitan realmente las personas? Las guías dietéticas estándar de muchos países sugieren unos 0,8 gramos por kilo de peso corporal al día para un adulto medio, aunque algunos investigadores sostienen que los adultos mayores y las personas muy activas se benefician de más. Para la mayoría de quienes siguen una dieta variada, alcanzar la cantidad recomendada con alimentos corrientes es posible sin suplementos.

Ahí está el meollo de la cautela científica. Hay buena evidencia de que un aporte adecuado de proteína importa, sobre todo para preservar el músculo con la edad y para la recuperación tras el ejercicio. Pero hay mucho menos respaldo a la idea de que acumular proteína muy por encima de las necesidades aporte un beneficio extra a un adulto sano típico, y el cuerpo no puede almacenar el exceso de proteína para más tarde como almacena la grasa.

El propio suero se considera en general seguro para las personas sanas, y puede ser una forma cómoda de aumentar la ingesta para quienes tienen dificultades para consumir suficiente: personas mayores con poco apetito, por ejemplo, o quienes se recuperan de una enfermedad. Las reservas de los expertos en nutrición suelen ser menos sobre que el suero sea dañino y más sobre el coste, el consumo innecesario y el marketing que lo rodea.

Hay grupos para los que conviene la cautela. A las personas con enfermedad renal a menudo se les aconseja vigilar la ingesta de proteína, y quien tenga alergia a la leche debe evitar el suero, aunque quienes presentan intolerancia a la lactosa pueden tolerar ciertas formas purificadas. Como con cualquier suplemento, las circunstancias individuales importan, y un médico o dietista puede orientar cuando haya dudas.

La fiebre por la proteína también plantea cuestiones que el reportaje del Guardian aborda más allá de la salud individual, como el modo en que la demanda reconfigura la industria láctea y qué significa para los precios y la sostenibilidad que una antigua corriente de desecho se convierta en una mercancía codiciada. La transformación de un subproducto en un producto premium es un caso de estudio de cómo las tendencias alimentarias pueden reorganizar las cadenas de suministro.

Para el lector individual, la conclusión práctica es mesurada. La proteína es importante, y el suero es una fuente legítima y cómoda de ella. Pero la mayoría de quienes siguen una dieta equilibrada ya obtienen suficiente, y el 'proteinmaxxing' muy por encima de las necesidades tiene más probabilidades de aligerar una cartera que de transformar un cuerpo. Como siempre, los alimentos íntegros, la variedad y ajustar la ingesta al nivel real de actividad siguen siendo la base sensata.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Guardian Health. La imagen es una foto de archivo de Towfiqu barbhuiya en Pexels.

Para seguir leyendo