Doulas de fin de vida: un acompañamiento que pasa de los márgenes al circuito principal

Las doulas de fin de vida -a veces llamadas matronas del alma- son acompañantes no médicas que guían a las familias en el final de la vida como las doulas de nacimiento lo hacen al inicio. Su labor incluye escuchar los miedos de la persona moribunda, ayudar a la familia a adaptarse al proceso, sostener rituales de legado y administrar discretamente el hogar durante los primeros días tras el fallecimiento. No tienen licencia médica; la mayoría empieza a ejercer tras 60 a 200 horas de formación especializada.
El crecimiento de la profesión en el Reino Unido ha sido espectacular en los últimos tres años. Las cifras de la National End-of-Life Doula Association (NEDDA) muestran que el número de doulas de fin de vida activas registradas pasó de 410 en 2023 a 1.380 a comienzos de 2026. En el mismo periodo, la International End-of-Life Doula Association (INELDA), que registra datos en Estados Unidos, suma más de 4.200 miembros. El interés académico ha seguido la pauta: la Universidad de Cambridge creó en 2025 una cátedra dedicada al tema.
Sarah Ndegwa, de 58 años, que ejerce como doula de fin de vida en Bristol desde hace tres años, describe su papel: «Lo más duro es la familia en la habitación contigua. Les cuento qué preguntas pueden hacer, qué silencios pueden permitirse, qué pueden o no hacer en las tres horas posteriores a la muerte. No es un proceso médico; es la transmisión de haber estado allí.» Ndegwa ha acompañado a siete familias en los últimos seis meses; cinco fallecieron en casa.
La literatura científica ha empezado a documentar resultados objetivos. Un estudio de cohorte de 2025 publicado en el Journal of Palliative Medicine constató una tasa un 31 % menor de reacciones de duelo complicado en familias acompañadas por una doula (n=412 familias). El mismo estudio halló una reducción del 19 % en las visitas a urgencias durante los seis primeros meses tras la muerte respecto a los grupos de control sin doula.
Coste y acceso siguen siendo los principales obstáculos. En el Reino Unido, la tarifa por hora de una doula de fin de vida oscila entre 30 y 90 libras, con un paquete típico de 600 a 1.800 libras. El NHS no reconoce ni reembolsa el servicio. La organización Marie Curie lleva un año reclamando incluir estos servicios en la cobertura de los cuidados paliativos.
En Estados Unidos, algunas aseguradoras han empezado a cubrir las prestaciones. Aetna incluyó en 2025 hasta 24 horas de apoyo de doulas en planes seleccionados. A nivel estatal, Nueva York y California reconocen legalmente a las doulas como acompañantes nombradas en los certificados de defunción; antes de 2024, ese papel se reservaba a familiares.
El paso de la periferia al circuito principal ha despertado algunas críticas. Los geriatras recuerdan que los equipos de cuidados paliativos dirigidos por enfermería ofrecen apoyo emocional y espiritual similar desde hace años. «Nuestra enfermera de cuidados paliativos lleva años haciendo estas mismas tareas -dijo la Dra. Catherine Hopper, consultora de medicina paliativa en Northumbria-. El problema es que el NHS no ha asignado tarifa a ese papel, no que haga falta una nueva especialidad.»
Desde las familias, el panorama es más cálido. Mark Sinclair, de Mánchester, cuyo padre murió hace tres meses, lo resume: «Teníamos cuidados paliativos y una enfermera del NHS. Pero no podían estar con nosotros a las dos de la madrugada. Nuestra doula de fin de vida, Helen, se sentó en la silla de oficina sin hacer ruido. A la mañana siguiente nos guió paso a paso para lavar el cuerpo de mi padre. Esos alivios no salen en los manuales.»
El Royal College of Nursing señaló en un comunicado el mes pasado que el papel de las doulas debe definirse formalmente y los programas de formación estandarizarse. En la actualidad, distintos centros formativos exigen horas y contenidos distintos, lo que provoca una calidad de servicio dispar. La campaña de estandarización cuenta con el respaldo de quienes desean que el trabajo entre en la cobertura de los seguros.
En otoño de 2026, la comisión de medicina paliativa del Royal College of Physicians publicará un documento de posición sobre la integración de las doulas de fin de vida como parte complementaria de los cuidados paliativos del NHS. El ex jefe del NHS, Lord Stevens, dijo a una conferencia el mes pasado: «La medicina apenas enseña nada sobre lo que ocurre antes y después de la muerte. El fenómeno de las doulas de fin de vida llena un espacio que la medicina ha dejado vacío. La necesidad no era marginal; siempre estuvo en el centro.»