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ONUSIDA advierte: recortes de fondos y leyes restrictivas elevan el riesgo de una nueva epidemia de VIH

Guardian Healthhace 4 d
Una cinta roja de concienciación sobre la mesa de una clínica, bajo una luz natural suave.
Una cinta roja de concienciación sobre la mesa de una clínica, bajo una luz natural suave.Photo: Negative Space / Pexels

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, ONUSIDA, considera que la respuesta mundial al VIH ha llegado a un punto crítico, según informa el Guardian. La agencia identifica tres fuerzas que se combinan y hacen técnicamente posible una nueva ola de infecciones: una caída marcada de los fondos de los donantes, un clima legal más duro para los grupos vulnerables en muchos países y la interrupción de los servicios de prueba y prevención.

Las cifras llevaban años mejorando. ONUSIDA estima que las nuevas infecciones anuales por VIH en el mundo cayeron alrededor del 40 % entre 2010 y 2024. El acceso a los antirretrovirales se amplió de forma drástica: hoy se calcula que más de 39 millones de personas reciben tratamiento. Esos avances dependieron en gran medida del programa estadounidense PEPFAR, del Fondo Mundial y de los sistemas sanitarios nacionales.

El problema central que identifica el informe es una contracción marcada del capital donante iniciada este año. Una parte importante de los programas de prevención en África subsahariana se cerró o redujo el año pasado tras anuncios públicos de recortes presupuestarios. En algunos países los centros de prueba pasaron a tres días por semana; en otros se han pausado los programas de circuncisión médica voluntaria, intercambio de jeringas y profilaxis preexposición (PrEP).

El segundo eje es el entorno legal. ONUSIDA afirma que las leyes que afectan directamente a los grupos en riesgo — penas más duras para las relaciones entre personas del mismo sexo, el trabajo sexual o el uso de drogas — se han endurecido en al menos 18 países durante los últimos tres años. La agencia sostiene que esas leyes operan como un disuasor eficaz que aleja del sistema de prueba y atención a las personas con más riesgo.

Una directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA dijo al presentar el informe que «esto no es solo un problema de dinero, es un problema de equidad». Varios gobiernos donantes rechazan ese encuadre y presentan sus ajustes presupuestarios como una redistribución de prioridades de salud global, no como un recorte neto. Los datos sugieren que ambos pueden tener razón: algunos donantes han menguado y otros han crecido, pero la línea específica para el VIH ha caído alrededor de un tercio frente a 2024.

África oriental y meridional sigue siendo el centro de gravedad de la epidemia mundial. ONUSIDA clasifica ocho países de la región en categoría de «riesgo real» — es decir, posible repunte de casos en los próximos tres años — entre ellos Mozambique, Madagascar y Burundi. En Europa del Este y Asia central, las cohortes ligadas al uso de drogas inyectables avanzan de forma sostenida.

No todas las noticias son malas. En los últimos años ha habido dos avances científicos importantes en prevención del VIH. La PrEP inyectable de acción prolongada — cabotegravir y lenacapavir administrados dos veces al año — supera a las pastillas diarias en comparaciones directas tanto en eficacia como en adherencia. Gilead concedió en 2024 licencias genéricas para lenacapavir que permiten producirlo a unos 40 dólares por persona y año para los países de menor renta.

Para los clínicos, estas herramientas solo funcionan si las personas con mayor riesgo llegan al sistema, lo que requiere una infraestructura sólida de prueba y consejería. Un especialista sénior en enfermedades infecciosas que dirige un programa de VIH en un hospital universitario francés declaró a la prensa: «tenemos el fármaco de prevención; si la brecha de equidad se ensancha, la herramienta se queda en el estante».

En Turquía, el número de nuevos casos de VIH ha crecido de forma sostenida en la última década. Los datos del Ministerio de Sanidad muestran cerca de 2.000 nuevos diagnósticos en 2014 y unos 4.500 en 2024. Las autoridades describen la epidemia como relativamente contenida; las asociaciones señalan que el estigma, el bajo número de centros de prueba anónimos y la escasa concienciación entre los jóvenes adultos exigirán más atención en los próximos años.

El mensaje práctico para los lectores de Vesper es claro. El VIH se previene, se detecta y se trata. Una parte significativa de las nuevas infecciones afecta a personas que simplemente desconocían su riesgo. La prueba y la consejería anónimas están disponibles en las grandes ciudades turcas y un test anual es una rutina razonable si su situación sugiere alguna exposición. Este artículo no constituye consejo médico.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Guardian Health. La imagen es una foto de archivo de Negative Space en Pexels.

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