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Salud

El riesgo de mordeduras de serpientes aumenta a medida que los reptiles se adaptan, según un estudio con apoyo de la OMS

Guardian Healthhace 11 h
Paisaje de dosel de selva tropical a la luz del día
Photo: Elif Ilkel / Pexels

El estudio de Nature Communications, realizado en la London School of Hygiene & Tropical Medicine, encuentra que el calentamiento global y la pérdida de hábitat están desplazando sistemáticamente las áreas de vida de las serpientes. Construido sobre una base de datos que abarca 209 especies, el modelo central estima un aumento del 25 % en los casos de mordeduras de serpiente para 2030.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) añadió la envenenación por mordedura de serpiente a su lista de "enfermedades tropicales desatendidas" en 2017. Cada año 5,4 millones de personas son mordidas por serpientes; entre 81.000 y 138.000 mueren, y 400.000 quedan con discapacidad permanente (datos OMS 2024). El estudio sostiene que este total actual aumenta de forma proporcional al forzamiento climático.

Parámetros del modelo: con un calentamiento de 1,5 °C, la expansión media del hábitat de las serpientes se desplaza 230 km hacia el norte en el cinturón tropical y 180 km hacia el norte en la zona templada. En la India, el 18 % de la población experimenta actualmente una mordedura de serpiente a lo largo de su vida; esa cifra llega al 23 % en la salida del modelo de 2030. En el África subsahariana, especialmente Etiopía, Kenia y Nigeria, el modelo pronostica un aumento del 35 %.

La autora principal, la profesora Anna Pintor, declaró al Guardian: "Las serpientes son una señal de adaptación marcada para nosotros. No eligen a las personas en sus hábitats, pero sus hábitats están entrando ahora en las áreas de vida humanas." Pintor reconoció las limitaciones del estudio: el modelo capta la adaptación conductual de los reptiles con un conjunto limitado de parámetros y la dinámica poblacional requiere series temporales más largas.

La lógica básica del modelo climático es esta: las serpientes son ectotermos que mantienen su termorregulación mediante la temperatura exterior. Cuando el rango térmico se amplía, las especies desplazan sus áreas hacia el norte o hacia altitudes mayores. Junto con la pérdida de hábitat, la deforestación y la expansión agrícola acercan las especies a zonas de asentamiento rural. El subanálisis sudafricano muestra que la población de mambas negras en la provincia de Limpopo se ha expandido un 22 % hacia el norte en los últimos 12 años.

La Dra. Bernadette Abela-Ridder, jefa del departamento de enfermedades desatendidas de la OMS, comentó el estudio: "Este estudio muestra que la cadena de suministro de antiveneno (antiveneno contra el veneno de serpiente) necesita reevaluarse a escala global. Los centros actuales de producción de antiveneno están principalmente en Australia, Brasil y la India; la capacidad de producción es insuficiente para la demanda de 2030." El programa de acceso a antivenenos de la OMS apunta a un millón de dosis al año para 2030.

El coste y el acceso al antiveneno son problemas crónicos en países en desarrollo. En Kenia, el precio de una dosis de antiveneno Echitab-Plus oscila entre 50 y 100 USD — una parte significativa del ingreso medio de los hogares. El suero antiofídico polivalente de la India es más barato (15-25 USD), pero el acceso rural es desigual. Brasil distribuye antiveneno gratuitamente a través de su sistema nacional de salud (SUS), un modelo citado en el estudio como referencia.

El estudio incorporó en su modelo variables socioeconómicas junto a factores ambientales. El uso de calzado abierto, los horarios nocturnos de los trabajadores agrícolas y el nivel educativo elevan el riesgo de mordedura. En Turquía, las mordeduras de serpiente totalizan unos 1.500 casos al año; la mayor parte se concentra en las regiones del Mediterráneo y del sureste de Anatolia, con las especies más comunes siendo víboras de cuerno y anatolias (Vipera ammodytes y V. xanthina). Los registros hospitalarios del Ministerio de Salud sitúan la mortalidad en el 1-2 %.

Para el seguimiento de desarrollo, el equipo de Pintor planea como siguiente paso publicar una plataforma de datos abiertos que superponga mapas de densidad de especies de serpiente con mapas de acceso a centros sanitarios. Los socios de producción incluyen la OMS Ginebra, el Wellcome Trust y Médicos Sin Fronteras. La publicación de los datos está prevista para noviembre de 2026; servirá como herramienta de referencia para los trabajos de planificación de la cadena de suministro de antivenenos.

Este estudio sobre mordeduras de serpiente destaca un nuevo vector reptiliano en el vínculo clima-salud. La literatura tradicional de clima y salud se centró en enfermedades transmitidas por mosquitos como la malaria, el dengue y el Zika; los reptiles recibieron un tratamiento limitado. El estudio propone un encuadre que pone a los reptiles al frente en la política de salud ambiental de la próxima década: tanto para la capacidad de producción de antiveneno como para los programas de educación sanitaria comunitaria.

Para decisiones de atención sanitaria, especialmente en caso de envenenamiento por animal, acuda al servicio de urgencias más cercano; este artículo no sustituye al consejo médico.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Guardian Health. La imagen es una foto de archivo de Elif Ilkel en Pexels.