La terapia génica intrauterina se acerca a su primer ensayo de la FDA: el trabajo pionero de Tippi MacKenzie

La Dra. Tippi MacKenzie, profesora de cirugía fetal en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), es pionera en el campo científico de la 'terapia génica intrauterina'. Según el último reportaje detallado de STAT News, el equipo de MacKenzie ha alcanzado la fase de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos apruebe un ensayo clínico para la hemofilia de tipo A. Podría tratarse de la primera terapia génica aplicada en fase fetal en la historia mundial.
La hemofilia de tipo A es un trastorno hemorrágico hereditario causado por una deficiencia de la proteína Factor VIII, que el cuerpo necesita para detener los sangrados. Se da aproximadamente en 1 de cada 5.000 varones al nacer y es mucho más rara en niñas. En pacientes graves no tratados se desarrollan sangrados articulares, hemorragias intracraneales y complicaciones que limitan seriamente la calidad de vida. El tratamiento estándar consiste en la administración de inyecciones de Factor VIII semanales o quincenales; el protocolo moderno es eficaz, pero de por vida.
El enfoque que propone MacKenzie es la transferencia de una copia funcional del gen F8 subyacente al feto, mediante una inyección guiada por ecografía entre las semanas 20 y 26 de gestación. El objetivo es que el gen F8, empaquetado en un vector genético (AAV -- virus adenoasociado), llegue a las células hepáticas del feto y allí produzca Factor VIII. Una única inyección tiene el potencial de proporcionar un tratamiento que dure toda la vida del niño.
Las fases preclínicas anteriores del estudio se realizaron en ovejas y monos. Según STAT, en los estudios en primates (monos), la inyección única administrada al feto mantuvo la producción de Factor VIII hasta la etapa adulta tras el nacimiento (en animales seguidos durante tres años). Los efectos adversos detectados en los animales -- elevación transitoria de las enzimas hepáticas, pequeños retrasos en el desarrollo fetal -- se midieron en niveles manejables; pero los datos preclínicos debían alcanzar estándares de seguridad suficientes para un ensayo humano.
Para la solicitud a la FDA, el equipo de MacKenzie preparó a lo largo de los últimos tres años un dosier de 220 páginas. El dosier también incluye el historial de seguridad de los procedimientos de cirugía fetal (intervenciones sobre el bebé en el vientre materno) realizados desde la década de 1980; los más de 800 casos realizados por el equipo de MacKenzie en los últimos 25 años demuestran la seguridad básica del procedimiento para la madre y el bebé. La aprobación 'fast track' de la FDA se esperaba en las últimas seis semanas.
La primera fase del ensayo clínico abarcará a 12 participantes: fetos varones con diagnóstico intrauterino de hemofilia de tipo A. El diagnóstico se realiza mediante cribado genético prenatal; la familia debe dar el consentimiento por escrito para participar en el ensayo de terapia génica. La aprobación del comité de ética la otorgó el Institutional Review Board de la UCSF en marzo de 2026. Al niño se le hará un seguimiento anual tras el nacimiento de los niveles de Factor VIII y de los signos clínicos de sangrado.
La dimensión ética del estudio es importante. La terapia génica intrauterina es una terapia dirigida a una enfermedad ya existente; no constituye una modificación de la 'línea germinal' (células reproductoras). El gen se asienta únicamente en las células hepáticas del feto; aunque esas células sean modificadas cromosómicamente, la modificación no se transmite a los futuros hijos de la persona. Por lo tanto, no existe conexión entre esta terapia y un debate sobre 'bebés CRISPR' en el marco de las normas internacionales de ética médica. MacKenzie declaró en una entrevista con STAT: 'esta terapia cambia únicamente la salud de una persona; no el futuro de la especie humana.'
En el plano financiero, el ensayo clínico se financia con una subvención federal de los NIH (Institutos Nacionales de Salud); a esto se suman 25 millones de dólares de inversión del sector privado (una asociación entre BioMarin Pharmaceutical y Sangamo Therapeutics). BioMarin se reserva el derecho de comercializar si surge un protocolo terapéutico exitoso; siendo el coste medio anual del tratamiento de la hemofilia con Factor VIII en Estados Unidos de entre 250.000 y 700.000 dólares, una terapia génica intrauterina única podría generar grandes ahorros.
También existe competencia internacional. Junto a Estados Unidos, el Great Ormond Street Hospital en el Reino Unido y el Beijing Pediatric Research Institute en China llevan a cabo estudios paralelos de terapia génica intrauterina. El equipo británico ha presentado solicitud paralela ante la MHRA en una vía paralela a la solicitud a la FDA; el equipo chino utiliza un vector AAV distinto y se encuentra en una fase de investigación anterior. Qué país obtenga la primera aprobación clínica será un dato importante en la competencia mundial del campo de la terapia génica.
Si la terapia génica intrauterina se aprueba con éxito, su aplicación podría generalizarse para otras enfermedades hereditarias en los próximos 10 años: fibrosis quística, enfermedad de Tay-Sachs, anemia de células falciformes. Las expectativas de la comunidad científica sobre este enfoque son altas pero prudentes -- los datos preclínicos son prometedores, pero la seguridad a largo plazo en ensayos humanos aún no se ha establecido. Este artículo tiene fines de información científica y no sustituye al consejo médico individual. Las familias con un diagnóstico de hemofilia u otra enfermedad genética deben consultar a médicos especialistas sobre las decisiones terapéuticas.