Primer ensayo clínico: el yoga reduce ansiedad e insomnio en supervivientes de cáncer

Un ensayo clínico con 410 supervivientes de cáncer en Estados Unidos ha hallado que la práctica regular de yoga produce reducciones significativas en ansiedad, insomnio, malestar emocional y fatiga. Guardian Health, en un artículo publicado el lunes, indica que se trata del primer ensayo aleatorizado de este tipo.
La investigación, dirigida por la Wake Forest University School of Medicine con el apoyo de la American Cancer Society, ofreció un programa de yoga de 12 semanas. La mitad de los participantes recibió sesiones de yoga Hatha guiadas a distancia; el grupo de control mantuvo el seguimiento estándar.
La autora principal Stephanie Sohl dijo al Guardian que 'pudimos reunir pacientes con tres tipos de cáncer distintos y trayectorias terapéuticas diversas en el mismo programa de yoga'. Sohl indicó que tras 12 semanas las puntuaciones de ansiedad en el grupo de yoga cayeron un 21 por ciento y las quejas de insomnio un 28 por ciento.
El grupo de control registró mejoras marginales del 4 por ciento y el 6 por ciento respectivamente en el mismo periodo. Las medidas secundarias, incluyendo la escala de fatiga específica para cáncer y la de deterioro funcional diario, también mostraron reducciones estadísticamente significativas en el brazo de yoga.
El reportaje de Guardian Health también cubrió los hallazgos a los 12 meses de seguimiento. Sohl señaló que en ese punto 'las mejoras obtenidas en el grupo de yoga persistieron seis meses después de finalizar el programa'. Ese hallazgo apunta a un efecto a más largo plazo de la intervención.
La especialista en psicooncología de Macmillan Cancer Support Cathy Burton, en su análisis para el Guardian, afirmó que los datos 'confirman la necesidad de situar las prácticas de recuperación física y emocional en el centro del seguimiento posoncológico'. Burton dijo que un programa similar integrado en la atención del NHS 'debería estudiarse'.
El programa de yoga ensayado se impartió mediante sesiones guiadas a distancia; el método se calificó de 'accesible' para pacientes que viven lejos de centros oncológicos hospitalarios. Sohl indicó que el coste semanal típico de la intervención era 'inferior a 14 dólares estadounidenses por participante'.
La autora de revisión Hope Rugo, oncóloga en UCSF en San Francisco, dijo al Guardian que 'el ensayo añade un nuevo eslabón sólido a la cadena de evidencias sobre el efecto del yoga'. Rugo afirmó que los resultados 'merecen tenerse en cuenta cuando se revisen las directrices de seguimiento posoncológico'.
La directora general de la British Yoga Health Foundation, Heather Mason, dijo al Guardian que 'la viabilidad de programas de yoga a distancia en países de ingresos bajos debe probarse'. Mason señaló que la oficina regional para Europa de la OMS había comprometido 1,2 millones de euros para financiar estudios similares.
La subdirectora de Salud del Guardian, Hannah Devlin, en su análisis, dijo que 'las intervenciones que producen mejoras objetivas en la calidad de vida de los pacientes con cáncer rara vez se prueban en ensayos clínicos, y este estudio es uno de esos pocos ejemplos'. Este texto no constituye consejo médico personal; consulte con su médico antes de comenzar un programa de yoga.