Pasajeros del MV Hondius describen la vida a bordo tras el brote de hantavirus: calma pero incertidumbre

En el cuarto día del brote de hantavirus Andes a bordo del MV Hondius, el barco sigue transportando a unos 2.100 pasajeros, la mayoría confinados en sus camarotes. Mientras el navío se aproxima a las islas Canarias, las entrevistas que la BBC ha realizado a los pasajeros describen una atmósfera de calma ordenada salpicada de una incertidumbre persistente.
Uno de los relatos más detallados es el de Roger Pearson, de 67 años, vicario anglicano jubilado que viaja con su esposa en un camarote de la novena cubierta. «Las tardes son largas. Mi mujer lee, yo miro el agua, y poco más se puede hacer. La diferencia ahora es saber que la situación es seria — pero con la sensación de que la tripulación no nos cuenta lo suficiente», dijo Pearson. Las actualizaciones aparecen dos veces al día en la pantalla informativa del camarote; los pasajeros han empezado a llamarlas los «paneles de incertidumbre».
El servicio de comidas ha pasado del bufé a comidas en bandejas individuales entregadas en los camarotes. «La comida es mediocre pero suficiente», dijo Pearson. «Desayuno en sobre, almuerzo de sándwich y fruta, cena en bandeja calentada». Los pasajeros no pueden salir de sus camarotes durante el día; solo se les permite acceder a la cubierta abierta en turnos rotatorios de 30 minutos para tomar el aire.
El cribado médico a bordo continúa. Un equipo europeo de control de infecciones coordinado con la OMS se ha incorporado al barco para apoyar a la tripulación en el aislamiento y tratamiento de los casos. Pearson dijo: «El personal médico se ve bien — trabajan en equipo — pero cada día el recuento de casos sube un poco. Empezamos en nueve; tres días después, once. Ese pequeño aumento mantiene en el aire la pregunta: ¿hemos llegado al final?».
Otros pasajeros hablan en el mismo tono. Sara Lindberg, de 41 años, enfermera sueca, se ha ofrecido voluntaria a bordo: «Nuestro personal médico es excelente pero está cansado. En 24 horas he visto pasar la dotación de una enfermera por cada tres pacientes en turno diurno a una por cada siete. Hay estrés, pero no pánico». Lindberg recordó que la mayoría de los pasajeros del barco son mayores de 60 años — el grupo de mayor riesgo para las formas graves del hantavirus.
Otra preocupación a bordo es la cuestión no resuelta de cómo un patógeno transmitido por roedores patagónicos llegó al Hondius. Los equipos de rastreo de contactos dicen que el primer pasajero que enfermó había participado en un tour por una cueva con roedores durante una escala en Punta Arenas, en Chile. Ese detalle respalda la hipótesis principal sobre el origen, pero todavía falta una respuesta confirmada.
Margaret Holmes, de 73 años, del Reino Unido, lleva dos semanas en el barco con su marido: «Mi marido es diabético y necesita insulina; me preocupa que las reservas se agoten. El personal se ha mostrado atento en eso, pero no sabemos cuánto tiempo estaremos a bordo. Nos hablan de una cuarentena de 14 días en Tenerife — pero todo es excepcional».
La naviera continúa publicando comunicados. El director general, Marcus Reinhart, declaró: «La seguridad de nuestros pasajeros es primordial. El equipo médico a bordo facilita actualizaciones diarias y estamos cerrando nuestro plan para el final de la cuarentena». Entre los pasajeros, sin embargo, la comunicación de la empresa se considera ampliamente insuficiente.
La Dra. Edith Maaß, médico jefe del barco, dijo a la BBC: «Podemos decir que el número de casos a bordo está bajo control. La gran mayoría de los pasajeros permanecen asintomáticos. Pero hablando en términos científicos, el perímetro completo del brote aún no se conoce. Podría ser modesto, pero la respuesta correcta solo llegará al final de la ventana de incubación de 14 a 21 días».
Pearson cerró con una nota de esperanza: «Lo más difícil no es no poder salir del camarote. Llegar a Tenerife no es solo pisar tierra firme; esta experiencia va a moldear lo que hagamos a continuación. Tras 14 días de cuarentena habremos hecho una gran pausa en nuestras vidas. Estas vacaciones pueden haber sido una de las decisiones más importantes de nuestra existencia». Se espera que el Hondius alcance Canarias este fin de semana.