Historia

La historia real detrás de los diseños de William Morris: un rebelde victoriano reconciliado con la naturaleza

HistoryExtrahace 4 d
Primer plano de un papel pintado victoriano con motivo floral y de hojas.
Primer plano de un papel pintado victoriano con motivo floral y de hojas.Photo: Magda Ehlers / Pexels

Para muchos en el mundo anglosajón, William Morris es ante todo el nombre de una marca familiar cuyos motivos cuelgan en las paredes de los salones. Un cojín Strawberry Thief, un papel pintado Willow Bough o unas cortinas Trellis siguen apareciendo en los catálogos de Liberty London y de Morris & Co. Un nuevo análisis en video de HistoryExtra recorre la historia personal y social que se esconde tras esos diseños.

Morris nació en 1834 en Walthamstow, un barrio de la clase media alta londinense. Estudió literatura y arte en Oxford, y su amistad allí con el pintor Dante Gabriel Rossetti — líder de la Hermandad Prerrafaelita, un movimiento clave en la historia del arte inglés — marcó las líneas maestras de su trayectoria. El pintor Edward Burne-Jones, a quien conoció en Oxford en 1857, sería después su colaborador más próximo.

El punto de inflexión de Morris fue el proyecto de Red House en Bexleyheath, en 1859. Pensada como vivienda del joven matrimonio (Morris y Jane Burden), la casa rompía con la vivienda victoriana estándar: cada elemento del interior se trató como una pieza de arte. Papeles pintados, alfombras, muebles — todo dibujado a propósito o encargado a mano. La experiencia volvió a Morris cada vez más impaciente con la baja calidad de los productos del mercado existente.

En 1861, Morris y sus amigos — Burne-Jones, Rossetti, el arquitecto Philip Webb y el pintor Ford Madox Brown — fundaron un taller de diseño con el nombre de Morris, Marshall, Faulkner & Co. En 1875 la firma pasó a sociedad individual y se renombró Morris & Co. A partir de vidrieras eclesiásticas, papeles pintados y tejidos, el taller se expandió rápidamente a alfombras, mobiliario, metalistería e imprenta de libros.

La filosofía de diseño de Morris es una reacción epistemológica frente a la revolución industrial. «No tengáis en vuestra casa nada que no sepáis útil o que no creáis hermoso», su frase más citada, ataca directamente la cultura del mueble industrial, plástico y sobreornamentado de la época. Para Morris, la revolución industrial degradaba a la clase trabajadora y ahogaba el arte.

Que los motivos giren en torno a la naturaleza no es casualidad. En 1871, Morris arrendó Kelmscott Manor, una casa de piedra en los Cotswolds; en los años siguientes la casa se convirtió en la residencia de verano de la familia. Los apuntes de plantas y pájaros que tomaba en sus paseos por el valle del Támesis circundante alimentaron motivos como Strawberry Thief, Honeysuckle, Pimpernel y Willow Bough. Strawberry Thief nació de la propia observación de Morris sobre los zorzales robando fresas en el huerto de Kelmscott.

La pureza del método de producción encarecía los costes. Morris rechazó los tintes sintéticos de anilina y volvió a los tintes vegetales tradicionales — añil, rubia, palo de Brasil. La estampación se volvía exigente y lenta. El precio de salida solo lo podían pagar compradores acomodados. Morris vivió esa paradoja: quería un arte liberado para la clase trabajadora y, en la práctica, solo la clase alta podía comprar sus piezas.

En sus últimos años, Morris se politizó. En la década de 1880 fue miembro fundador de la Social Democratic Federation; luego creó su propio grupo, la Socialist League. Leyó a Marx en alemán con la ayuda de Engels y se posicionó como uno de los principales portavoces de una corriente «socialista romántica» dentro del movimiento obrero británico. Su novela utópica News from Nowhere, de 1890, imagina un Londres del siglo XXI convertido en una sociedad desindustrializada y basada en la artesanía.

El legado de diseño de Morris es la piedra angular del movimiento Arts and Crafts. Ese movimiento viajó de Inglaterra a EE. UU. (influyó en la Prairie School de Frank Lloyd Wright), a Alemania (precursor de la Bauhaus), a Escandinavia (tradición del diseño moderno nórdico) e incluso a Japón (movimiento Mingei). Las discusiones contemporáneas sobre «diseño sostenible», «retorno a lo hecho a mano» y «diseño biofílico» deben, directa o indirectamente, al discurso que Morris construyó.

El mensaje para los lectores de Vesper es que un motivo Morris no es solo una decisión decorativa: es la firma visual de una respuesta intelectual europea del siglo XIX a la industrialización. Los zorzales robando fresas en Strawberry Thief siguen simbolizando la paz que la cultura burguesa anglosajona intentó hacer con la naturaleza — y, al mismo tiempo, mantienen abierta una vieja pregunta sobre para quién era realmente accesible esa paz.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en HistoryExtra. La imagen es una foto de archivo de Magda Ehlers en Pexels.

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