El sendero de los trombolitos en Terranova: caminar junto a microfósiles de 600 millones de años

La costa norte de Terranova es una península que recibe de lleno los vientos invernales del Atlántico Norte. Justo al norte del pueblo de Flowers Cove, Atlas Obscura ha presentado un breve sendero costero llamado Thrombolite Walking Trail. El recorrido bordea lo que parecen rocas erráticas dispersas, pero que en realidad son una de las categorías de rocas fósiles más raras del planeta.
Se trata de trombolitos, una caliza microbiana bien conocida por los paleobiólogos. A diferencia de sus parientes más famosos, los estromatolitos, los trombolitos no presentan el bandeado horizontal característico: su aspecto es coagulado. Solo se conocen una decena de yacimientos en el mundo. La Memorial University of Newfoundland data el afloramiento de Flowers Cove en unos 600 millones de años.
Esa edad sitúa las rocas en el Ediacárico, el periodo geológico que precede directamente la aparición de la vida multicelular compleja. Las colonias de cianobacterias que construyeron los trombolitos vivían en mares poco profundos; sus estructuras representan la última gran fase de dominio microbiano antes de la aparición de los animales.
El yacimiento fue presentado a la literatura científica en 1992 por paleontólogos de la Memorial University. Los habitantes conocían las piedras desde mucho antes; localmente se las llamaba «piedras imán» o, de modo menos solemne, «cráneos de ángeles». Atlas Obscura cita un diario de pescador de la década de 1880 que registra estas piedras inusuales, lo que confirma que las estructuras eran familiares en el siglo XIX.
El sendero es corto: unos 750 metros. Se han instalado pasarelas de madera en ciertos tramos para que los visitantes no pisen directamente los trombolitos. Un pequeño centro de interpretación construido en 1999 se halla en el extremo sur del sendero. Lo gestiona la Newfoundland Heritage Foundation y abre de mayo a septiembre.
Hoy solo se conocen trombolitos vivos en tres lugares: el lago Clifton, en Australia Occidental, Highborne Cay en las Bahamas y el Cay Sal Bank en el Caribe. Las estructuras de Terranova están clasificadas como fósiles —muy por detrás de su fase de crecimiento activo— pero su morfología y estructura interna siguen siendo una referencia esencial para la comparación con los enclaves actuales.
La profesora Liz Hayes, de la Memorial University, escribía en un artículo de 2018 que «el afloramiento de Flowers Cove es uno de los tres del mundo que permite reconstruir las condiciones marinas someras del Ediacárico». Hayes señalaba que en los últimos cinco años el lugar se ha convertido en «una parada reconocida de los itinerarios internacionales de geología».
El acceso es por la Route 430, a unas tres horas en coche desde el puerto de St. Anthony. La oficina provincial de turismo indica que el yacimiento recibió alrededor de 18 000 visitantes en la temporada de 2025, casi el triple que en 2010. El aumento responde en particular a visitantes científicos procedentes de Europa.
La exposición del centro de interpretación visualiza el modelo establecido de formación de trombolitos: acumulación por esteras de algas y colonias de cianobacterias fijadas a un sustrato marino somero. El aspecto abollado de los domos refleja directamente el patrón de crecimiento de esas colonias.
La comunidad de Flowers Cove ha integrado el lugar en su propio relato histórico. Desde cuarto curso, los escolares del pueblo aprenden sobre los trombolitos como parte de un patrimonio global existente en su propia costa. Atlas Obscura señala que la última «marcha de los fósiles» anual reunió a más de 600 vecinos y visitantes.