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Historia

La «tierra de nadie» del Pamir Highway: el tramo fronterizo sin control más largo del mundo

Atlas Obscurahace 3 h
Carretera de montaña sinuosa por los altos puertos del Pamir
Photo: Kokyo K / Pexels

El Pamir Highway es una de las carreteras asfaltadas más exigentes del mundo, atraviesa las montañas del Pamir en Asia Central. Uno de sus tramos más singulares es la franja de unos 22 kilómetros de tierra de nadie entre Tayikistán y Kirguistán. En esa distancia no hay ningún paso fronterizo oficial ni mantenimiento regular de la carretera.

El tramo sólo está abierto algunos meses del año. El cruce supera dos puertos, uno a 4.280 metros y otro a 4.655 metros sobre el nivel del mar. A esa altitud el oxígeno cae y los conductores suelen relatar dolor de cabeza, náuseas y dificultad para respirar. Los conductores locales circulan con la marcha más baja posible y a la velocidad mínima práctica.

Lo más llamativo es que, en la práctica, no hay punto oficial de inspección entre los dos países. Entre el último pueblo tayiko y el primero kirguís, los 22 kilómetros no incluyen ni una garita ni una gendarmería en espera. Los conductores se dan cuenta, a menudo varias horas después, de que han cruzado una frontera internacional.

La sección comienza formalmente en la Región Autónoma de Gorno-Badajshán de Tayikistán; según los acuerdos bilaterales, el punto medio del tramo sin mantenimiento se considera el límite de facto. En la práctica, esa «equivalencia» se ha asentado como una ambigüedad diplomática, sin que ninguno de los dos gobiernos se apresure a formalizarla.

La infraestructura del cruce procede de las inversiones soviéticas del siglo XX que dieron forma a gran parte del Pamir Highway. La carretera se ensanchó a partir de los años treinta con fines militares. Tras la independencia, ni Tayikistán ni Kirguistán dedicaron fondos compartidos a mantener este tramo concreto, que ha quedado entre los más castigados por el clima de los Pamir.

El paso lo usan sobre todo comerciantes locales, ganaderos y un número creciente de turistas. Caravanas motorizadas con pieles, cabezas de ganado ovino y bienes de consumo chinos prefieren esta ruta en los meses abiertos. Entre los turistas destacan motoristas y ciclistas de montaña atraídos por uno de los trayectos por tierra más difíciles del mundo.

El clima puede cerrar el paso varios días seguidos. Una nevada tardía de primavera o las primeras tormentas del otoño dejan a los viajeros atrapados. La prensa local indica que en los últimos años la Cruz Roja Internacional y ACNUR han prestado asistencia y suministros, en más de una ocasión, a viajeros bloqueados en el puerto.

En cuanto al firme, los 22 kilómetros presentan grava gruesa, surcos de erosión por la lluvia y un riesgo crónico de desprendimientos. En algunos tramos, los conductores locales abandonan la pista formal y siguen un camino abierto entre rocas, ya transitable. Sin SUV ni todoterrenos, el cruce resulta inviable.

El paisaje circundante incluye algunas de las mayores cimas del Pamir. El Pico Lenin y el Pico Korzhenevskaya, ambos por encima de los 7.000 metros, son visibles en el horizonte norte. Cuando el tiempo lo permite, el sol poniente se refleja en las cumbres y ofrece al conductor un panorama de nieve rosa y rojiza propio de la Asia Central de altura.

El futuro del paso se debate en tres ejes: la integración con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, la formalización del acuerdo fronterizo entre Tayikistán y Kirguistán y el efecto del cambio climático en las carreteras de alta montaña. Por ahora, esta tierra de nadie de 22 km sigue siendo un cruce donde la simplicidad administrativa se ha cedido, por omisión, a la geografía física.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Atlas Obscura. La imagen es una foto de archivo de Kokyo K en Pexels.