Deportes

Andy Green establece un nuevo récord de velocidad de 406,3 mph para vehículos de hidrógeno

ESPN Motorsporthace 1 h
Un coche de carreras aerodinámico en una pista de velocidad plana en el desierto
Un coche de carreras aerodinámico en una pista de velocidad plana en el desiertoPhoto: mysurrogateband / Pexels

El piloto británico Andy Green sumó un nuevo capítulo a su carrera de décadas en los récords de velocidad terrestre el martes, al alcanzar 406,320 mph al volante de un coche propulsado por dos motores de combustión interna de hidrógeno con una potencia combinada de 1.600 caballos: un nuevo récord de velocidad para esa categoría específica de vehículos.

Green es conocido sobre todo en los círculos del récord de velocidad terrestre por una hazaña que pocos pilotos igualarán jamás: en 1997, al volante del Thrust SSC, propulsado por reactor, se convirtió en la primera persona en romper la barrera del sonido en tierra, estableciendo el récord mundial absoluto de velocidad terrestre en 763 mph, una marca que sigue vigente hoy. La carrera del martes ni se acerca a esa cifra, pero ese no era el objetivo: apuntaba a una categoría distinta, específica para vehículos propulsados por hidrógeno.

El coche que condujo Green usaba dos motores de combustión interna de hidrógeno en lugar de un sistema de pila de combustible. Esa distinción importa: los vehículos de pila de combustible convierten el hidrógeno en electricidad para alimentar un motor eléctrico, mientras que los motores de combustión interna de hidrógeno queman el gas directamente en una versión modificada de un motor de combustión convencional, produciendo potencia mecánica de una forma que se asemeja más a un motor de gasolina o diésel tradicional, incluido, en particular, un sonido de escape comparable, ya que el proceso de combustión sigue implicando explosiones controladas dentro de los cilindros, solo que con hidrógeno como combustible en lugar de un combustible fósil.

Eso convierte a la combustión de hidrógeno en una vía intermedia poco común en el esfuerzo por descarbonizar los vehículos de alto rendimiento. A diferencia de los sistemas totalmente eléctricos a batería, que eliminan por completo la combustión, los motores de combustión interna de hidrógeno conservan buena parte del carácter mecánico y el enfoque de ingeniería de un motor tradicional, mientras producen en gran medida vapor de agua en lugar de emisiones de carbono, un atractivo para los ingenieros y fabricantes de automovilismo que buscan reducir emisiones sin abandonar por completo la tecnología basada en combustión.

Los intentos de récord de velocidad terrestre de este tipo se realizan en pistas construidas para tal fin o naturalmente planas, lo bastante largas y lisas como para permitir que un vehículo alcance y mantenga con seguridad una velocidad extrema, lo que normalmente exige kilómetros de distancia recta sin obstáculos, tanto para la aceleración como para la desaceleración controlada necesaria para frenar un coche desde varios cientos de kilómetros por hora sin incidentes.

Diseñar un vehículo para correr a estas velocidades con propulsión por combustión de hidrógeno presenta sus propios desafíos, distintos de los de un intento de récord de alta velocidad estándar. El hidrógeno tiene una densidad energética y un comportamiento de combustión muy diferentes a los de un combustible convencional, lo que requiere sistemas de almacenamiento especializados para mantener el gas contenido de forma segura bajo presión, junto con un diseño de motor ajustado para manejar la mayor velocidad de llama del hidrógeno y sus características de encendido diferentes bajo cargas de motor altas y sostenidas.

La carrera de Green se suma a un patrón más amplio en el automovilismo, donde los intentos de récord se diversifican más allá de los vehículos de combustible fósil tradicional. Los coches eléctricos de récord de velocidad terrestre, los vehículos de pila de combustible de hidrógeno y ahora las configuraciones de combustión de hidrógeno han tenido intentos de récord dedicados en los últimos años, reflejando un cambio más amplio en la industria automotriz convencional hacia tecnologías de propulsión alternativas, aunque los récords absolutos de velocidad terrestre, todavía dominados por vehículos propulsados por reactor y por cohete, siguen siendo una búsqueda aparte.

Como los récords de velocidad terrestre se registran por categoría, una carrera como la de Green del martes no compite directamente con vehículos propulsados por reactor ni con otros tipos de propulsión: se mide frente a récords anteriores establecidos específicamente dentro de la clase de vehículos propulsados por hidrógeno, una estructura que permite a los ingenieros llevar al límite una tecnología particular sin necesidad de igualar la potencia bruta de sistemas de propulsión fundamentalmente distintos.

Para los equipos que trabajan en vehículos de récord de velocidad propulsados por hidrógeno, carreras como esta suelen servir a un doble propósito: establecer una nueva referencia dentro de la categoría y, al mismo tiempo, demostrar de forma muy pública y medible que la tecnología de combustión de hidrógeno puede llevarse a niveles de rendimiento extremos, una prueba de concepto que puede tener peso tanto dentro del automovilismo como en las conversaciones más amplias sobre la viabilidad del hidrógeno como combustible alternativo de alto rendimiento.

Para Green, esta carrera suma otro capítulo a una trayectoria ya definida por la búsqueda de récords de velocidad terrestre que se extiende por casi tres décadas. Sea lo que sea lo próximo para los intentos de velocidad con hidrógeno, la carrera de 406,320 mph del martes queda como una muestra de hasta dónde se ha llevado esta tecnología en el extremo más exigente de la ingeniería del automovilismo.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en ESPN Motorsport. La imagen es una foto de archivo de mysurrogateband en Pexels.

Para seguir leyendo

Filas de asientos vacíos dentro de un estadio de fútbol
Más de Deportes

La entrada de Bezos en el Liverpool: una ganancia para FSG, ¿pero qué significa para el club?

La noticia de que un consorcio que incluye al fundador de Amazon, Jeff Bezos, está a punto de adquirir una participación en el Liverpool FC ha sido descrita en los círculos futbolísticos como un golpe maestro para Bezos y una posible ganancia para los actuales propietarios del club, Fenway Sports Group. Pero se espera que la inversión no cambie de forma notable el poder de gasto del club en el mercado de fichajes, y algunos aficionados han expresado incomodidad ante lo que el acuerdo podría significar.

BBC Football