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Faros de coche: por qué los autos modernos deslumbran más de noche

Ars Technicahace 2 h
Faros de coche brillantes iluminando una carretera oscura de noche
Faros de coche brillantes iluminando una carretera oscura de nochePhoto: Ricardo Martínez González / Pexels

Las encuestas a conductores en varios países sitúan de forma constante el deslumbramiento por faros que vienen de frente entre las principales quejas sobre la conducción nocturna, y esa frustración ha crecido junto con un cambio real y medible en la forma en que se fabrican los faros de los coches. El cambio central es tecnológico: la mayoría de los vehículos nuevos utilizan ahora faros de diodos emisores de luz, o LED, en lugar de las bombillas halógenas que dominaron el mercado durante décadas, y ese cambio ha alterado tanto el color como la intensidad de la luz que perciben los conductores por la noche.

Los faros halógenos funcionan calentando un filamento de tungsteno dentro de una bombilla llena de gas halógeno, produciendo una luz cálida y amarillenta con una temperatura de color relativamente suave para el ojo humano. Los faros LED generan luz electrónicamente mediante chips semiconductores, produciendo una luz blanca más fría y azulada que resulta considerablemente más brillante para el ojo humano incluso con una potencia lumínica absoluta similar o menor, en parte por cómo el sistema visual humano percibe las distintas temperaturas de color.

Más allá del color, los LED también permiten fuentes de luz más pequeñas y con formas más precisas que las bombillas halógenas, algo que los fabricantes han aprovechado para hacer los conjuntos ópticos más compactos y habilitar funciones de iluminación adaptativa, como haces que se atenúan automáticamente por secciones cuando se detecta un vehículo que viene de frente. En principio, esta tecnología podría reducir el deslumbramiento. En la práctica, la adopción de estos sistemas adaptativos ha ido muy por detrás de la adopción de la propia iluminación LED brillante, particularmente en vehículos más antiguos y en mercados con normativas de iluminación menos exigentes.

La altura de los vehículos ha agravado el problema. El giro hacia los SUV y las camionetas, que montan los faros considerablemente más altos que los sedanes, significa que incluso unos faros correctamente orientados en un vehículo alto pueden iluminar más directamente el nivel de los ojos de los conductores de coches más bajos, un efecto distinto del brillo de la propia bombilla pero que interactúa con él para empeorar el deslumbramiento percibido.

La orientación de los faros, es decir, el ángulo vertical y horizontal hacia el que apunta un faro, está regulada en la mayoría de los países y se supone que debe revisarse periódicamente como parte de las inspecciones vehiculares. Pero los estándares se redactaron en gran medida para los niveles de brillo de la era halógena, y la misma tolerancia de orientación que producía un deslumbramiento aceptable con una bombilla halógena puede producir un deslumbramiento notablemente más intenso con una bombilla LED más brillante, especialmente con bombillas LED de repuesto instaladas en carcasas de faros que no fueron diseñadas para ellas.

Los kits de bombillas LED de repuesto, vendidos para adaptar carcasas de faros halógenos más antiguas, son una preocupación particular entre los ingenieros de iluminación, ya que las carcasas diseñadas en torno al patrón de haz específico de una bombilla halógena a menudo dispersan la luz de forma impredecible cuando se instala una fuente LED con una forma distinta, enviando luz dispersa hacia el tráfico que viene de frente que el diseño original nunca estuvo pensado para producir. Varias jurisdicciones han comenzado a restringir o prohibir la venta de estos kits de adaptación para uso en carretera.

Los reguladores en Estados Unidos, la Unión Europea y otros lugares han empezado a revisar las normas de brillo y deslumbramiento de los faros en respuesta al aumento de las quejas, aunque actualizar la normativa de iluminación vehicular suele ser un proceso lento, de varios años, que involucra a organismos internacionales de normalización, y cualquier norma nueva se aplicaría principalmente a los diseños de vehículos futuros y no a la adaptación de la flota existente.

Cierto alivio podría llegar de la tecnología de haz de conducción adaptativo, que utiliza cámaras y sensores para detectar vehículos que vienen de frente y atenúa solo la porción del haz de los faros que de otro modo iluminaría sus ojos, manteniendo el resto del haz a plena intensidad para la visibilidad del propio conductor. Esta tecnología ha estado disponible en partes de Europa y Asia durante años, pero solo recientemente recibió aprobación regulatoria para su uso en Estados Unidos, y su implementación en toda la flota de vehículos tardará años dada la vida útil típica de propiedad de un coche.

Mientras tanto, los ingenieros de iluminación afirman que los conductores molestos por el deslumbramiento de frente tienen pocas opciones más allá de ajustar sus propios hábitos de conducción, como mirar ligeramente hacia el borde derecho del carril cuando los faros de un coche que viene de frente son especialmente brillantes, en lugar de mirarlos directamente, y hacer revisar la orientación de los faros de su propio vehículo si sospechan que podría estar desalineada.

La dinámica más amplia, señalan los ingenieros, resulta familiar en materia de seguridad vehicular: una característica diseñada para mejorar la seguridad y la visibilidad de quien la usa, en este caso una luz más brillante y blanca para el conductor, ha generado un costo de seguridad secundario para todos los demás usuarios de la vía, y la regulación hasta ahora ha tenido dificultades para seguir el ritmo de la rapidez con que cambió la tecnología subyacente.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Ars Technica. La imagen es una foto de archivo de Ricardo Martínez González en Pexels.

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