Se agravan las escaseces de medicamentos en Inglaterra: pacientes cardiacos y de salud mental, los más afectados

Un informe publicado el viernes por la Royal Pharmaceutical Society (RPS) constata que las farmacias en Inglaterra atraviesan la peor escasez de medicamentos de los tres últimos años. El informe se basa en una encuesta a 1.742 farmacéuticos; el 86 % afirma haber sido incapaz de dispensar una receta en los últimos seis meses, y el 47 % recibe al menos llamadas semanales de pacientes con problemas de suministro. La crisis se concentra en fármacos cardíacos, anticoagulantes, antidepresivos y formulaciones de insulina.
El informe constata que la duración media de las roturas de stock para medicamentos críticos ha pasado de 18 a 31 días. La interrupción de los anticoagulantes utilizados por pacientes con fibrilación auricular, como el apixabán (Eliquis) y el clopidogrel (Plavix), es la categoría más preocupante para los cardiólogos. Una brecha de más de dos semanas en estos tratamientos puede duplicar o triplicar el riesgo de ictus para estos pacientes. Según el Royal College of Physicians, solo en el último mes 14 nuevos casos ingresados en unidades de ictus se han vinculado a interrupciones del tratamiento anticoagulante.
La «Medicines Supply Strategy 2026», publicada en marzo por el Departamento de Salud británico, se diseñó para responder a los problemas de suministro de medicamentos surgidos tras el Brexit. Pero la presidenta de la RPS, la profesora Claire Anderson, señala que a la estrategia le falta el apoyo financiero necesario para el abastecimiento: «Entre las 47 recomendaciones de la estrategia, ninguna establece un mecanismo fiscal incentivador para reducir el coste de producir medicamentos en Inglaterra. El coste total de las importaciones de medicamentos ha aumentado en 1.400 millones de libras al año tras los nuevos trámites aduaneros; ese coste alimenta directamente la crisis».
El panorama es más complejo en los fármacos de salud mental. El suministro de ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y antipsicóticos atípicos ha caído un 38 % en los últimos seis meses. Antidepresivos comunes como la sertralina (Zoloft) y la fluoxetina (Prozac) están agotados en el 71 % de las farmacias; los farmacéuticos solicitan a los médicos cambios de prescripción como alternativa. La situación deteriora gravemente la continuidad del tratamiento para pacientes con depresión y trastornos de ansiedad.
La farmacéutica de Mánchester Dr. Sarah Akram describió a BBC Health una escena reciente en su mostrador: «Un paciente no pudo conseguir su apixabán para la fibrilación auricular. Probó en tres farmacias, todas sin stock. Estuvo tres días sin él. Contacté con su médico de urgencia, y le recetaron rivaroxabán como sustituto. Pero el stock de rivaroxabán en mi farmacia también se está agotando desde hace dos semanas». Según Akram, su farmacia ha sufrido roturas de stock de 24 medicamentos críticos diferentes desde el inicio de 2026.
El contexto de la crisis es múltiple. El primer factor importante es el Brexit; la pérdida de los acuerdos de intercambio de información entre el ECDC, la EMA (Agencia Europea del Medicamento) y la MHRA británica retrasa la entrada de nuevos genéricos al mercado británico una media de seis meses. El segundo factor es la presión en las cadenas de suministro globales; los proveedores indios y chinos de materias primas han empezado, en los tres últimos años, a priorizar los mercados europeo y norteamericano, y el Reino Unido se ha quedado rezagado con sus nuevos trámites aduaneros.
El ministro británico de Sanidad, Wes Streeting, ha sido convocado a un debate de urgencia en la Cámara de los Comunes el lunes. En declaraciones anteriores, Streeting había señalado que el despliegue de la estrategia de marzo necesitaría tiempo y que se esperaban mejoras paulatinas en los próximos 6 a 12 meses. Tras la publicación del informe de la RPS, su comunicado es más prudente: «Estamos trabajando activamente para resolver las interrupciones de servicio. El NHS está reforzando los protocolos alternativos de tratamiento».
El profesor Andrew Hill, especialista en cadenas de suministro farmacéutico, dijo a BBC Health que es necesario un cambio estructural: «Para que el sistema de salud británico arregle su cadena de suministro, debe alcanzar un nuevo acuerdo de servicio con la UE o ampliar la producción nacional de medicamentos. La estrategia actual amortigua la crisis, pero no resuelve el problema estructural». Hill recordó que, en crisis comparables, Estados Unidos y Japón invirtieron directamente para controlar mejor sus líneas de producción de genéricos.
Las consultas en farmacias por parte de pacientes aumentan más rápido en Cardiff, Birmingham y Liverpool. La situación es más complicada en Gales; según el Departamento de Salud galés, el 31 % de las farmacias ha sufrido al menos una rotura de stock en un medicamento crítico cada semana durante los últimos tres meses. El representante de la asociación galesa de pacientes, Mike Hedges, dijo a BBC Wales que recomendar a los pacientes que mantengan una «lista de tratamientos no aplazables» es una práctica que antes no necesitaba.
Los próximos tres meses serán decisivos para suavizar la crisis. La RPS pide al gobierno cinco medidas urgentes: endurecer las licencias de exportación de medicamentos, incentivar la producción nacional, establecer un sistema en tiempo real de intercambio de existencias entre NHS y farmacias, revisar el protocolo de alerta al paciente y firmar un nuevo acuerdo de reconocimiento mutuo con la UE a través de la MHRA. La respuesta del Departamento de Salud, prevista para el 18 de mayo, se considera un momento decisivo para la dirección a corto plazo de la crisis.