La Carretera del Pamir: legado del Gran Juego y la frontera más solitaria del mundo

La Carretera del Pamir es una de las rutas internacionales más elevadas del mundo, atraviesa el corazón interior de Asia Central y asciende a pasos situados a 4.655 metros sobre el nivel del mar, abiertos solo unos meses al año. El itinerario parte de Hisor, en Tayikistán, bordea las fronteras afgana y uzbeka y termina en Osh, en Kirguistán, e incluye 22 kilómetros de tierra de nadie efectivamente no gobernada entre ambos Estados, sin puesto fronterizo oficial.
La ruta fue planificada por primera vez en 1891 por el teniente coronel ruso Bronislav Grombchevsky. Redactó un memorándum para convencer al zar Alejandro III de que una carretera por el Pamir era la única forma de contener el avance británico hacia el norte desde la India. Formaba parte del llamado Gran Juego: a lo largo del siglo XIX, Rusia y el Imperio británico se disputaron con dureza la influencia en las fronteras tibetana, afgana y pamiría de la India británica.
La construcción comenzó en 1912. Los ingenieros intentaron tender una carretera moderna sobre la senda mercantil medieval. Los Pamires no cedieron con facilidad: la leyenda local dice que las montañas cobraron un alto precio a los ingenieros. «Ni un solo ingeniero o constructor regresó», dice una canción popular tayika. El asfalto moderno se colocó en la era soviética, entre 1934 y 1940. El nombre actual de la ruta, «M41», procede del sistema soviético de numeración de carreteras.
Los pasos más altos del itinerario incluyen el de Akbaytal (4.655 m) y el de Kyzyl-Art (4.280 m). En Akbaytal, la temperatura se mantiene por debajo de los menos 30 grados Celsius durante siete meses al año. Para los ciclistas, la temporada solo está abierta desde finales de junio hasta mediados de septiembre. El oxígeno a esa altitud equivale aproximadamente al 60 % del nivel del mar; los viajeros no aclimatados experimentan con frecuencia síntomas del mal de altura.
La peculiaridad más extraordinaria de la carretera es el vacío que se abre en la frontera tayiko-kirguisa. Tras finalizar las marcas fronterizas oficiales, 22 kilómetros transcurren sin ningún puesto de control, oficina aduanera, garita de gendarmería o registro de tránsito. La franja no fue gestionada como puesto de control en la época soviética, y tras la independencia ninguno de los dos Estados ha hecho de su administración una prioridad. Los conductores se quedan periódicamente atrapados en tormentas en este tramo.
Los usuarios actuales se agrupan en tres categorías: comerciantes locales de madera y lana, caravanas tayiko-pakistaníes y ciclistas y motoristas internacionales. El tráfico anual se estima en no más de 12.000 vehículos; a modo de comparación, las carreteras de los montes Cilo en Turquía soportan volúmenes similares cada semana. Las paradas en los pasos se reducen a caravasares de tres o cuatro tiendas; la más alta, en la orilla del lago Karakul, es el alto de Saryash.
La geopolítica de la ruta se ha desplazado en la era postsoviética. A comienzos de los años 2000, China, en el marco de tratados de inversión con Tayikistán, reparó algunos tramos; en 2014, una contratista china repavimentó 18 kilómetros en torno al paso de Akbaytal. La iniciativa china de la Franja y la Ruta (BRI) propuso en 2023 un conector adicional a través de Tayikistán hacia Pakistán; la propuesta aún no está en construcción.
Desde el punto de vista ecológico, los alrededores de la ruta sufren en los últimos años la presión del cambio climático. Los glaciares del Pamir perdieron un 18 % de su volumen entre 2000 y 2024. Los pastores nómadas del valle del Bartang, cercano a la carretera, dicen que los pastos se han desplazado y que las antiguas rutas estivales ya no tienen nieve. La Academia de Ciencias de Tayikistán pronosticó en 2025 que de los 1.456 glaciares del Pamir, 320 podrían desaparecer por completo en la próxima década.
Para los viajeros internacionales, la ruta se ha vuelto legendaria. La edición 2024 de Lonely Planet incluye la Carretera del Pamir entre «las rutas en moto más exigentes del mundo». El viajero británico Adrian Bezzina se convirtió, en la primavera de 2025, en el primer ciclista maltés en completar la totalidad de la ruta; en su diario escribió: «Crucé los 22 kilómetros de tierra de nadie y fue el lugar más silencioso que he conocido. Ni un pájaro, ni un motor; solo mi propia respiración y el viento.»
La carretera sigue siendo hoy un ejemplo de cómo la infraestructura de desarrollo heredada de la Unión Soviética persiste de forma a veces contradictoria. Los presupuestos de Tayikistán y Kirguistán son insuficientes para su mantenimiento; el capital de infraestructura chino es competente pero impone un precio geopolítico. El legado del Gran Juego prosigue incluso en 2026 en los pasos del Pamir - esta vez como una rivalidad entre Rusia, China y Estados Unidos por la influencia en Asia Central. Por remota que sea, esta carretera sigue siendo una pieza del mapa estratégico mundial.