Por dentro del Museo Red Skelton de Vincennes: setenta años de comedia estadounidense en un pueblo de Indiana

Vincennes, antigua ciudad comercial de unos 18.000 habitantes en la orilla oeste del río Wabash, en el sur de Indiana, no parece el lugar más obvio para un gran museo de la comedia estadounidense. Pero la historia de la familia Skelton lo coloca en el mapa: aquí comenzó una de las primeras grandes familias del vodevil estadounidense.
Richard Bernard Skelton nació en Vincennes en 1913. Su padre había muerto seis meses antes de su nacimiento. A los quince años se marchó con un medicine show, las caravanas ambulantes del siglo XIX que mezclaban medicamentos de patente y espectáculo. Despojado de sus aspectos menos honorables, ese formato dio a Skelton sus primeras lecciones de escena.
Tras una década de aprendizaje en el vodevil, Skelton firmó con RKO Radio Pictures en 1936. Entre 1942 y 1953 fue uno de los cómicos contratados por la MGM. Su mayor fama llegó con la televisión y la cadena CBS: «The Red Skelton Show» se emitió en prime time de 1951 a 1971, veinte años en antena.
La colección del museo incluye los vestuarios de los siete personajes principales creados por Skelton: el vagabundo Freddie the Freeloader, el chico de campo Clem Kadiddlehopper, el tímido Sheriff Deadeye, el estafador San Fernando Red, entre otros. Estos personajes se inspiraban en su propio entorno y en el tejido social de su ciudad natal.
El museo, situado en el campus de Vincennes University, abrió en 2013 gracias a una colaboración entre la universidad y la fundación Skelton. Su diseño reutiliza la antigua terminal de Greyhound de la ciudad, el edificio que Skelton describió en su día como «el umbral que no pude cruzar en 1928», cuando salió a la carretera.
Una pieza destacada es uno de los primeros óleos de Skelton, «The Clown of Vincennes». A partir de los años sesenta, Skelton se dedicó activamente a la pintura. En las colecciones de arte popular estadounidense contemporáneo, sus retratos de payasos cambian de manos a precios considerables.
La directora del museo, Anne McKee, declara a la prensa local: «El trabajo de Red Skelton se construye básicamente sobre personajes que convierten la cuestión de la clase en algo divertido en lugar de humillante. Su comedia era su forma de hacer las paces con la jerarquía social en la que se había criado». McKee añade que la afluencia ha crecido un 31 % en dieciocho meses, en parte gracias a un reciente documental independiente sobre Vincennes.
Skelton falleció en 1997 y fue enterrado en el cementerio Forest Lawn de Yorba Linda (California). El museo de Vincennes se sostiene con una dotación de 9 millones de dólares, aportada en gran parte por la hija de Skelton, Valentina Marie. «Quería que la ciudad natal de mi padre no fuera olvidada», declaró al Indianapolis Star.
Desde un punto de vista cultural, los humoristas que tendieron un puente entre el vodevil y la televisión son un grupo reducido. El stand-up vodevilesco propio de Skelton influyó en la técnica escénica de cómicos estadounidenses posteriores, como Lenny Bruce y Bob Hope. La colección incluye una carta de Bob Hope a Skelton fechada en 1962, que concluye: «Has entretenido a Estados Unidos sin burlarte nunca de él».
El museo abre seis días a la semana de mayo a septiembre; la entrada adulta cuesta 12 dólares. Es gratuita para grupos escolares y estudiantes de Vincennes University. El centro organiza talleres semanales de comedia durante todo el año bajo el nombre «Skelton Academy», un pequeño programa cultural destinado a vertebrar la escena humorística local de Indiana.