Otra vez abucheos en Anfield: ¿qué queda del Liverpool de Arne Slot?

La afición del Liverpool abucheó a sus propios jugadores por segunda vez en quince días el sábado por la tarde en Anfield, cuando el empate 1-1 con el Chelsea elevó a seis su racha sin ganar en la Premier League. El resultado, en el último partido en casa de la temporada, deja al equipo de Arne Slot aferrado a una plaza de Champions League que se daba por defendida con holgura.
En esos seis partidos, el equipo de Slot ha sumado solo cuatro de los dieciocho puntos posibles y ha marcado solo un gol en casa. «Difícil aceptar los resultados recientes —dijo Slot al final—. Hay tramos en los que tenemos que ser mucho mejores.» La pregunta más incómoda es cómo un equipo que ganó 14 de sus 16 primeros partidos de liga bajo el técnico neerlandés ha perdido su identidad con tanta rapidez.
El sistema que hizo exitoso el fichaje de Slot la temporada pasada se basaba en pases verticales agresivos sobre un delantero referencia. La participación de Mohamed Salah ha caído al 18 % de las posesiones en esta racha y el triángulo del medio campo destinado a presionar ha sido rotado de forma inconsistente entre Federico Chiesa, Wataru Endo y Trent Alexander-Arnold. «Intentamos controlar sin riesgo evidente, y perdemos goles mientras ganamos control», admitió Slot.
Chelsea se adelantó en el minuto 14 cuando Cole Palmer colocó un disparo desde 18 metros en el ángulo inferior derecho. El portero Caoimhín Kelleher, sustituto del lesionado Alisson Becker, se lanzó pero no llegó al balón. Liverpool generó dos ocasiones claras en el primer tiempo, con Cody Gakpo estrellando el balón en el poste en el minuto 39. El remate de Salah en el 67 fue desviado por Robert Sánchez.
El cabezazo de Darwin Núñez en el minuto 78 tras un córner restableció el equilibrio y, brevemente, la atmósfera. Pero Liverpool no pudo someter al Chelsea en los diez minutos finales pese al aliento del público. Al pitido final, sectores de Anfield ahogaron los aplausos educados con silbidos prolongados.
El capitán Virgil van Dijk declaró: «Entiendo la decepción de nuestros aficionados. Somos nosotros los que salimos al campo, así que asumimos la responsabilidad.» Los abucheos del día fueron los terceros consecutivos en casa, tras los partidos ante Manchester United y Brentford. Tan recientemente como la primavera de 2024 esa misma grada conformaba un muro de apoyo vocal.
Liverpool es tercero en la Premier League, pero la distancia con el Manchester City, cuarto, se ha reducido a cuatro puntos, y a solo cinco con el Newcastle, quinto. Sus tres partidos restantes son Aston Villa (fuera), West Ham (casa) y Crystal Palace (fuera). Para mantenerse en zona de Champions League, Slot probablemente necesitará al menos dos victorias.
Puertas adentro, la política de fichajes se ha convertido en el foco del descontento. Dos de los tres refuerzos invernales han sido titulares intermitentes y el fichaje estival Federico Chiesa no ha mantenido su nivel. Las discrepancias entre el director deportivo Richard Hughes y el cuerpo técnico sobre las incorporaciones en el medio campo se filtraron a la prensa a mitad de temporada. Hughes estuvo en Anfield el viernes pero no quiso hablar.
Fenway Sports Group guarda silencio. Fuentes del club, no obstante, señalan que el contrato de Slot se extiende hasta la próxima temporada y que un cambio de entrenador no está contemplado en este momento. El neerlandés decía hace apenas unas semanas: «Firmé para dejar este club en mejor lugar. Aún no lo he conseguido.»
Liverpool cerrará su temporada en Selhurst Park ante el Crystal Palace el lunes 18 de mayo. Slot intentará vender ese partido a sus aficionados como la oportunidad de una tarde redentora. «Cómo termina una temporada importa tanto como cómo empieza, quizá más —dijo—. Queremos reparar el final de esta temporada con nuestros aficionados.»