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Trabajadores de Hyundai van a huelga por el plan de robots humanoides de la automotriz

Ars Technicahace 3 h
Trabajadores de pie en la línea de ensamblaje de una fábrica de automóviles cerca de equipo robótico
Trabajadores de pie en la línea de ensamblaje de una fábrica de automóviles cerca de equipo robóticoPhoto: Freek Wolsink / Pexels

Trabajadores de una fábrica de automóviles de Hyundai abandonaron sus puestos esta semana en un conflicto centrado en los planes de la empresa de introducir un gran número de robots humanoides en sus líneas de producción, según informes. La acción refleja la preocupación de los empleados de la fábrica por lo que el despliegue de los robots podría significar para sus empleos, más que una disputa por salarios u horarios del tipo que más habitualmente ha desencadenado huelgas en la industria automotriz en los últimos años.

En el centro del conflicto está el plan anunciado por Hyundai de desplegar unos 25.000 robots humanoides Atlas en sus operaciones de manufactura, siendo las fábricas de EE. UU. las primeras en recibirlos a partir de 2028. Atlas es fabricado por Boston Dynamics, la empresa de robótica que Hyundai adquirió en 2021, y se ha desarrollado durante más de una década, pasando de ser una plataforma de investigación a una máquina que la empresa ahora comercializa para trabajo en almacenes y fábricas.

Hyundai ha presentado el despliegue como una respuesta a tareas físicamente exigentes, repetitivas o que ocurren en espacios de trabajo que, según la empresa, resultan difíciles de cubrir con personal, posicionando a los robots como un complemento a los trabajadores humanos en puestos específicos y no como un reemplazo total de la fuerza laboral. La empresa no ha detallado públicamente cuántos puestos humanos, si acaso alguno, espera que el despliegue de robots desplace.

Representantes sindicales involucrados en la huelga han dicho que la escala del despliegue planeado —decenas de miles de unidades— dificulta que los trabajadores acepten sin más las garantías sobre la seguridad laboral, señalando que el ritmo y el alcance del plan constituyen en sí mismos una fuente de preocupación, independientemente de cualquier declaración específica de la empresa sobre sus intenciones.

El conflicto recuerda a anteriores oleadas de ansiedad por la automatización en la manufactura automotriz, sobre todo la introducción de brazos robóticos en las líneas de ensamblaje a partir de la década de 1980, que remodeló la composición de la fuerza laboral de las plantas automotrices en las décadas siguientes, incluso mientras la producción total de vehículos se expandía. Los historiadores laborales señalan que ese período vio pérdidas de empleo concentradas en puestos específicos, aun cuando la industria en su conjunto siguió empleando a un gran número de trabajadores en funciones distintas.

Lo que distingue al momento actual, según investigadores en robótica, es que los robots humanoides están diseñados explícitamente para operar en espacios construidos para cuerpos humanos —caminando sobre dos piernas, usando herramientas a escala humana, subiendo escaleras y adaptándose a las distribuciones de fábrica existentes— en lugar de requerir el tipo de maquinaria hecha a medida y de posición fija que caracterizó a generaciones anteriores de automatización industrial. Esa flexibilidad es precisamente lo que hace que la tecnología resulte comercialmente atractiva para los fabricantes, y lo que lleva a algunos trabajadores a verla como un sustituto más cercano de su propio puesto que las oleadas de automatización anteriores.

Hyundai no es la única que apuesta por robots humanoides para la manufactura. Otras varias automotrices y empresas de robótica han anunciado programas piloto o despliegues en producción de sistemas humanoides en entornos fabriles durante los últimos dos años, como parte de un impulso más amplio del sector para sacar la tecnología de los laboratorios de investigación y los videos de demostración y llevarla a un trabajo industrial remunerado y repetible.

Los economistas que estudian la automatización advierten que predecir de antemano el efecto neto sobre el empleo de cualquier nuevo despliegue de robótica es difícil, y señalan que oleadas anteriores de automatización manufacturera a veces eliminaron puestos específicos mientras creaban otros nuevos vinculados al mantenimiento, la programación y la supervisión de robots, aunque el equilibrio y el momento de esos efectos, y quién termina ocupando los nuevos puestos, han variado significativamente según la industria y la región.

En disputas laborales pasadas por la automatización, las resoluciones a menudo se centraron en compromisos negociados en torno a programas de reconversión, reasignación a puestos de nueva creación o plazos de preaviso lo bastante largos como para que los trabajadores afectados planificaran una transición, en lugar de detener por completo la tecnología subyacente. Está por verse si de la disputa actual en Hyundai surge un marco de ese tipo, algo que dependerá de nuevas negociaciones entre la empresa y los sindicatos que representan a su plantilla.

Hyundai no ha comentado públicamente en detalle sobre la huelga, más allá de reconocer el conflicto, y sigue sin estar claro cómo afectará este estancamiento al calendario de despliegue de 2028 anunciado por la empresa para sus fábricas en EE. UU. Se espera que disputas similares sobre la escala y el ritmo del despliegue de la automatización se repitan en todo el sector manufacturero a medida que más empresas lleven los robots humanoides de las pruebas piloto a un uso de producción más amplio.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Ars Technica. La imagen es una foto de archivo de Freek Wolsink en Pexels.

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