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Las ventas de CD vuelven a subir: por qué la gente compra más música física

The Vergehace 3 h
Filas de estuches de CD exhibidos en el estante de una tienda de música
Filas de estuches de CD exhibidos en el estante de una tienda de músicaPhoto: Brett Jordan / Pexels

Las ventas de CD están subiendo en Estados Unidos por primera vez en años, según nuevos datos de la firma de investigación Luminate, con 16,3 millones de discos vendidos en la primera mitad de 2026, un aumento del 16% respecto al mismo período del año anterior. Tras casi dos décadas de declive constante desde el pico del formato a fines de los años noventa y principios de los 2000, este giro ha sorprendido a buena parte de la industria musical.

Gran parte del aumento se atribuye al K-pop, un género cuya cultura de fans se ha centrado durante mucho tiempo en la compra de álbumes físicos. Luminate señala una dinámica de «construcción de colección» impulsada por lanzamientos como el álbum ARIRANG de BTS, junto con lo que la firma describe como un calendario de lanzamientos de K-pop generalmente sólido en el período estudiado. Los sellos de K-pop suelen empaquetar los CD con photocards, pósters y otros insertos coleccionables, lo que anima a los fans a comprar varias copias del mismo lanzamiento.

Pero el efecto K-pop solo explica parte de la historia. Incluso al excluir las ventas de K-pop de los datos, las ventas de CD en EE. UU. subieron un 6,7% interanual, lo que sugiere un cambio más amplio en la forma en que al menos algunos oyentes eligen comprar música en lugar de limitarse a transmitirla.

El precio es un factor claro. El vinilo, el formato más asociado con el resurgimiento más amplio de los medios físicos de los últimos quince años, se ha vuelto considerablemente más caro de producir y comprar, con lanzamientos nuevos que suelen venderse muy por encima de los 30 dólares. Un CD nuevo, en cambio, a menudo cuesta un tercio de eso o menos, lo que lo convierte en un punto de entrada más accesible para los fans que quieren poseer algo físico sin el precio del vinilo.

El carácter coleccionable cumple un papel que tiene poco que ver con la calidad de audio o la nostalgia por el formato en sí. Ediciones limitadas, pistas adicionales, empaques exclusivos y tiradas numeradas han convertido algunos lanzamientos en CD en objetos valorados por su escasez y su carácter completo más que por la reproducción, una dinámica muy similar a cómo se coleccionan —y a veces se revenden— las cartas coleccionables o las variantes de vinilo.

Esa dinámica se refleja en cómo algunos compradores usan realmente sus compras. La investigación de Luminate sugiere que una parte considerable de los compradores de CD no necesariamente reproduce los discos —muchos hogares ya no tienen un reproductor de CD—, sino que los compran como objetos de colección o como una forma directa de apoyar económicamente a un artista, ya que los pagos del streaming por reproducción son notoriamente pequeños.

La economía del streaming ayuda a explicar por qué los fans preocupados por apoyar directamente a los artistas podrían recurrir a los formatos físicos. Una sola reproducción en streaming suele generar una fracción de centavo para los titulares de derechos, repartida además entre el artista, el sello y otras partes interesadas, mientras que la compra de un CD supone un pago único más grande y más directo en el punto de venta.

El resurgimiento del CD se suma al del vinilo, que ha dominado los titulares sobre medios físicos durante más de una década, en lugar de sustituirlo. Las ventas de vinilo han seguido creciendo en términos de valor incluso cuando el crecimiento en unidades se ha ralentizado, lo que refleja tanto el aumento de los precios como el de la demanda, mientras que los CD —más baratos y compactos— parecen estar captando a compradores a quienes el vinilo ha dejado fuera por precio.

Los oyentes más jóvenes tienen un peso notable en esta tendencia, según analistas del sector, pese a ser la primera generación criada principalmente con streaming y no con ningún formato físico. Para algunos de ellos, comprar un CD o un vinilo funciona menos como una forma de escuchar música —algo que el streaming ya ofrece al instante— y más como una muestra tangible de fandom en una época en la que la mayor parte de la escucha no deja ningún rastro físico.

Si este crecimiento se mantendrá más allá de un ciclo de lanzamientos particularmente fuerte para el K-pop sigue siendo una pregunta abierta que la industria observa de cerca. Pero el giro, por modesto que sea frente al pico histórico del formato, ha bastado para que sellos discográficos y minoristas reconsideren una producción de CD y un espacio en las estanterías que habían dado en gran medida por perdidos hace una década.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en The Verge. La imagen es una foto de archivo de Brett Jordan en Pexels.

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