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¿Cuánto falta para que el Sol acabe con la vida en la Tierra? Un nuevo modelo nos da más tiempo

Ars Technicahace 2 h
La corona solar vista desde el espacio con un fondo cósmico azulado
La corona solar vista desde el espacio con un fondo cósmico azuladoPhoto: Elizabeth Olson / Pexels

El «final» del Sol es una historia bien establecida en la ciencia moderna: nuestra estrella es de mediana edad, unos 4.600 millones de años, y está destinada a convertirse en una gigante roja en un futuro lejano. La pregunta real es cuándo la Tierra dejará de ser habitable durante ese proceso.

Un nuevo trabajo de modelado destacado por Ars Technica dibuja un cuadro distinto del que aportaban las estimaciones anteriores. El punto en el que la temperatura superficial de la Tierra cruza un umbral crítico para la vida queda bastante más lejos de lo que sugerían las simulaciones previas.

La entrada central del estudio es una «curva de luminosidad». Las estrellas se vuelven más brillantes con la edad; el Sol es hoy aproximadamente un 30% más luminoso que en su juventud. A medida que esa tendencia continúa, la energía que llega a la Tierra aumenta.

Los trabajos previos sugerían que los océanos entrarían en una fase de «ebullición lenta» en unos mil millones de años. El nuevo modelo concluye que el ciclo atmosférico carbonato-silicato actúa como amortiguador mucho más potente de lo que asumían las simulaciones más antiguas.

A escala geológica, el ciclo carbonato-silicato es el termostato de la Tierra. Cuando las temperaturas suben, las reacciones químicas entre rocas y CO₂ atmosférico se aceleran y atrapan carbono de forma duradera, lo que ayuda a amortiguar el efecto invernadero.

Los investigadores incorporaron rutas químicas que los modelos anteriores no consideraban. Como resultado, la permanencia de la Tierra en la zona habitable podría ampliarse de unos mil millones a 1.500–2.000 millones de años.

Estos horizontes obviamente no son humanos. La humanidad moderna existe desde hace unos 300.000 años; los periodos de los que aquí se habla son millones de veces más largos. Aun así, este tipo de modelos es clave para la investigación de exoplanetas.

Modelos similares se usan para estimar cuánto tiempo pueden mantener condiciones favorables a la vida los planetas que orbitan otras estrellas. Las estrellas más pequeñas y frías, de tipo K, por ejemplo, pueden sostener una zona habitable estable mucho más tiempo que el Sol.

Otro ángulo importante del estudio es cuáles de los «planes B» planetarios podrían funcionar realmente. Ideas de geoingeniería como la alcalinización de los océanos o la alteración mineral acelerada se proponen a menudo para capturar carbono; modelos de este tipo permiten probar cómo se comportan ante la termodinámica planetaria real.

Vesper publica este artículo como contexto científico. Los lectores que quieran seguir todo el detalle matemático pueden remitirse al artículo original de Ars Technica y al trabajo que resume.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Ars Technica. La imagen es una foto de archivo de Elizabeth Olson en Pexels.

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