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Qué países se mueven para prohibir las redes sociales a los menores: el mapa global

TechCrunchhace 2 h
El rostro de un niño iluminado por el brillo de un smartphone
El rostro de un niño iluminado por el brillo de un smartphonePhoto: Atlantic Ambience / Pexels

Hace unos años, «cuánto tiempo deben pasar los niños en redes sociales» era un debate familiar universal. Hoy es, cada vez más, una cuestión de Estado. Según el inventario global de TechCrunch, al menos diez países trabajan ya activamente en legislación restrictiva.

A la cabeza está Australia. El Gobierno puso en vigor a comienzos de 2026 una prohibición de las redes sociales para menores de 16 años y las plataformas han tenido que desarrollar mecanismos de verificación de edad. El primer año de aplicación ha tenido dificultades, pero la prohibición no se ha revertido.

El segundo paso importante llegó del Reino Unido. El Gobierno ha presentado esta semana un plan amplio para vetar las redes sociales a los menores de 16 años. Entre las opciones debatidas figura una «prohibición nocturna» inspirada en los toques de queda.

Noruega optó por otro camino. El umbral de edad está en 15 años, pero el acceso anterior sigue siendo posible con consentimiento de los padres. El Gobierno fundamenta la política en investigaciones sobre ansiedad, alteraciones del sueño y problemas de atención en menores.

Francia aborda el problema desde el móvil más que desde la plataforma. La prohibición de teléfonos en las escuelas, junto con propuestas para vetar a los menores de 13 años abrir cuentas en redes sociales, se inscribe en marcos jurídicos que podrían inspirar una regulación similar a escala de la UE.

Estados Unidos carece de prohibición federal, pero estados como Florida, Utah o Texas ya han aprobado sus propias normas. El debate allí se centra más en la «personalización algorítmica»; una corriente de la política convencional prefiere soluciones que limiten cómo recomiendan contenidos los algoritmos.

Corea del Sur prueba un modelo distinto. En lugar de un límite de tiempo del lado del usuario, exige un «modo infantil» en los algoritmos que distribuyen contenidos. Las plataformas deben analizar la conducta del usuario tanto como su edad de registro.

El mayor reto técnico es verificar la edad de forma fiable. Reconocimiento facial, comprobación con tarjeta bancaria, identidad digital estatal: cada opción tiene su equilibrio entre privacidad y margen de error. Ningún método actual obtiene buena nota a la vez en precisión y privacidad.

Del lado de los adolescentes ya se ha instalado un juego del «gato y el ratón». VPN, edades falsas al registrarse, uso del dispositivo de un familiar: todo dificulta medir cuán eficaces son realmente las prohibiciones. Los primeros datos australianos muestran una caída significativa del uso, aunque no un corte limpio.

Vesper publica esta panorámica a título informativo; los padres deberían consultar directamente las fuentes oficiales de su país y la normativa escolar para conocer la situación legal actual y las recomendaciones aplicables.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en TechCrunch. La imagen es una foto de archivo de Atlantic Ambience en Pexels.

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