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¿Por qué la memoria se ha encarecido tanto y cuánto durará la escasez de chips?

TechCrunchhace 1 h
Filas de chips de memoria semiconductores en una línea de producción
Filas de chips de memoria semiconductores en una línea de producciónPhoto: Sergei Starostin / Pexels

Si un portátil, un teléfono o una consola de juegos nuevos le han parecido últimamente más caros de lo debido, hay una razón concreta y rastreable: una escasez mundial de chips de memoria que Samsung, uno de los dos fabricantes dominantes del sector, afirma ahora que seguirá empeorando hasta 2027 antes de aliviarse en algún momento de 2028. Se trata de una ventana de varios años en la que se espera que los componentes básicos de casi todos los dispositivos informáticos sigan escaseando y encareciéndose.

Los chips de memoria se dividen aquí en dos grandes categorías: la DRAM, que gestiona la memoria de trabajo a corto plazo de un dispositivo, y la memoria flash NAND, que gestiona el almacenamiento a largo plazo. Ambas categorías las produce un número reducido de fabricantes en todo el mundo —Samsung, SK Hynix y Micron representan la abrumadora mayoría del suministro mundial—, lo que significa que una restricción de capacidad en cualquiera de ellos se propaga casi de inmediato por toda la industria de electrónica de consumo, ya que no existen grandes proveedores alternativos capaces de absorber el exceso de demanda.

La causa raíz de la escasez actual no es un accidente de fábrica ni un desastre natural, el tipo de disrupción que ha causado anteriores escaseces de chips, sino un shock de demanda: la construcción masiva de centros de datos para IA. Entrenar y ejecutar grandes modelos de IA requiere cantidades enormes de memoria de alto ancho de banda, una categoría especializada y más cara de DRAM diseñada para las intensas necesidades de rendimiento de datos de los chips aceleradores de IA. Mientras las empresas de IA y los proveedores de nube corren por ampliar su capacidad de centros de datos, están comprando chips de memoria a un volumen y un precio con los que los fabricantes de electrónica de consumo tienen dificultades para competir.

Los fabricantes responden de forma natural a una escasez asignando más capacidad de producción a los productos más rentables, y la memoria de alto ancho de banda para centros de datos de IA genera actualmente márgenes muy superiores a los de la memoria estándar usada en teléfonos y portátiles. Eso crea una disyuntiva directa: cada línea de producción reasignada a memoria de grado IA es una línea que deja de fabricar la memoria destinada a un smartphone convencional, lo que restringe el suministro para dispositivos de consumo aunque, en el sentido tradicional, nada haya fallado en las fábricas que producen esos chips.

Las propias previsiones de Samsung, que extienden la fase de empeoramiento de la escasez hasta 2027, reflejan cuánto se ha quedado rezagada la capacidad de fabricación de memoria respecto al crecimiento de la demanda impulsada por la IA. Construir una nueva planta de fabricación de semiconductores, la instalación donde estos chips se producen físicamente, suele tardar varios años desde el inicio de las obras hasta la producción en volumen, lo que significa que los fabricantes no pueden simplemente ampliar la producción con rapidez aunque quisieran reaccionar de inmediato a las señales de precios actuales. La capacidad que se planifica ahora no aliviará de forma significativa la escasez hasta que las nuevas plantas estén plenamente operativas, lo que explica en parte por qué el propio calendario de Samsung se extiende hasta 2028.

Para los consumidores, el efecto práctico se nota primero en los productos más sensibles al coste de la memoria: los teléfonos y portátiles de gama de entrada, donde la memoria representa una parte mayor del coste total de materiales que en los dispositivos premium, y las consolas de videojuegos, que suelen depender de configuraciones de memoria más altas para manejar los juegos actuales. Los analistas esperan que las subidas de precio sean más visibles en el segmento económico de cada categoría de producto que en el extremo premium, donde los fabricantes tienen más margen para absorber el aumento del coste de los componentes sin trasladar el incremento completo a los clientes.

La escasez también afecta a las decisiones de diseño de producto de formas menos visibles directamente para los consumidores. Los fabricantes que enfrentan mayores costes de memoria a veces responden enviando dispositivos con menos memoria de la que ofrecerían en otras circunstancias, o convirtiendo las ampliaciones de memoria en opciones de pago más caras en lugar de incluirlas de serie, trasladando así el coste de la escasez a través de las opciones de configuración en lugar de solo mediante el precio de etiqueta.

Algunos analistas del sector ven un paralelismo con ciclos anteriores de la industria de la memoria, que históricamente ha sido propensa a oscilaciones de auge y caída, con fabricantes que sobreinvierten en nueva capacidad durante una escasez para luego enfrentarse a un exceso de oferta y a precios en caída una vez que esa capacidad entra en funcionamiento simultáneamente en todo el sector. Que la demanda actual impulsada por la IA resulte lo bastante duradera como para evitar ese patrón, o que la demanda de memoria de los centros de datos acabe estancándose mientras la nueva capacidad de fábricas todavía está en marcha, condicionará en gran medida cómo se resuelva realmente la escasez.

Gobiernos de varios países con fabricación nacional de chips, incluidos Estados Unidos y Corea del Sur, se han interesado por la escasez dado el papel de la memoria como infraestructura fundamental tanto para la tecnología de consumo como para el desarrollo de la IA, un activo estratégico tratado de forma distinta a la mayoría de las demás categorías de componentes. Las respuestas políticas se han centrado hasta ahora en incentivar nueva capacidad de fabricación en lugar de intervenir directamente en los precios o la asignación, lo que refleja una visión más amplia de que ampliar la oferta, aunque sea lentamente, es la única solución duradera.

Por ahora, la conclusión más clara para quien busque comprar un nuevo dispositivo es que las subidas de precio relacionadas con la memoria no son un bache temporal ligado a un solo ciclo de producto, sino un rasgo estructural del mercado que la propia dirección de Samsung espera que persista durante aproximadamente dos años más. Los dispositivos comprados antes que después, al menos según las tendencias de precios actuales, tienen pocas probabilidades de abaratarse por esperar.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en TechCrunch. La imagen es una foto de archivo de Sergei Starostin en Pexels.

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