Un tribunal federal de Estados Unidos declara ilegal el arancel global del 10 % de Trump

Un tribunal federal de Estados Unidos ha dictaminado que el arancel global del 10 % sobre importaciones impuesto por la administración Trump en febrero también supera la autoridad constitucional del presidente. La decisión considera que el nuevo arancel — diseñado como sustituto de un anterior arancel recíproco ya anulado por el mismo tribunal — sufre del mismo defecto constitucional.
El tribunal es el US Court of International Trade (CIT), y el panel de tres jueces sentado en Nueva York concluyó que el presidente no tiene autoridad para emplear la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacionales (IEEPA) de 1977 con este fin. El tribunal estimó que la IEEPA fue diseñada para respuestas económicas limitadas frente a amenazas específicas y emergentes, y no puede servir como fundamento jurídico de un régimen arancelario de alcance global.
En términos prácticos, la sentencia llegó tras una demanda interpuesta por 21 empresas europeas y asiáticas. Entre los principales demandantes, el fabricante neerlandés de alta precisión ASML alegaba haber abonado más de 200 millones de dólares en aranceles adicionales sobre los equipos de producción de semiconductores que exporta a Estados Unidos. Con la aplicación de la sentencia, esos pagos podrían traducirse en reclamaciones de devolución por hasta 4.800 millones de dólares de aquí a final de año.
La administración Trump anunció que recurrirá. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó la sentencia como «un ejemplo de exceso judicial» y dijo que el presidente «ejercerá su poder para proteger nuestra economía de otra forma». Entre las alternativas de la administración están imponer nuevos aranceles bajo la Sección 232 (amenaza para la seguridad nacional) o la Sección 122 (crisis de balanza de pagos); ambas autoridades tienen un alcance más limitado.
La decisión no provocó un movimiento marcado en los futuros de los índices bursátiles estadounidenses durante la noche. En lo técnico, sin embargo, se anunció tras el cierre de los mercados de renta variable, por lo que la auténtica reacción del mercado será visible en la apertura del lunes. La pregunta clave para los inversores es qué sectores se beneficiarán más de las reclamaciones de devolución.
El sector tecnológico se considera uno de los primeros que sentirá el efecto de la sentencia. Apple, Dell e Intel habían anunciado en los últimos tres meses subidas de precio atribuidas al nuevo arancel estadounidense. Se informa de que Apple ajustó precios en algunos productos fabricados en India y Vietnam; esos precios podrían revertirse en las próximas semanas.
La primera reacción de la Unión Europea fue positiva. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, describió el fallo como «respeto al Estado de Derecho» y señaló que la UE podría «en función de las decisiones estadounidenses» reconsiderar sus aranceles de represalia. La UE había introducido aranceles de represalia sobre el bourbon, las motocicletas Harley-Davidson y varios productos agrícolas justo después de la imposición del arancel global estadounidense.
La reacción de China fue más cauta. El Ministerio de Comercio chino indicó que la sentencia podría «ofrecer una oportunidad» para reanudar las conversaciones comerciales sino-estadounidenses, pero no presentó por el momento una nueva propuesta concreta. China había impuesto aranceles dirigidos sobre la soja estadounidense y grandes productos tecnológicos en respuesta al arancel estadounidense del 10 %.
El calendario de aplicación de la sentencia es complicado. El tribunal indicó que la orden entrará en vigor en 14 días, pero si la administración recurre, el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito podría suspender su ejecución. Los juristas estiman que el caso llegará finalmente al Tribunal Supremo y que su decisión definirá por primera vez de manera exhaustiva el alcance del poder arancelario del presidente al amparo de la IEEPA.
Este proceso representa además una prueba particular para la mayoría conservadora del Tribunal Supremo. En anteriores grandes casos de poder ejecutivo la mayoría tendía a conceder amplias facultades al presidente; en cuestiones de poder económico, sin embargo, la «major questions doctrine» ha emergido en los últimos tres años como la limitación más significativa. El desenlace final del caso podría ser determinante para la estructura de la política comercial estadounidense de la próxima década.