Salud

Daño ocular por eclipse solar: las señales de advertencia a vigilar

BBC Healthhace 1 h
Proyección por estenopeico utilizada para observar un eclipse solar de forma segura
Proyección por estenopeico utilizada para observar un eclipse solar de forma seguraPhoto: Benhur Emmanuel / Pexels

Los eclipses solares atraen a millones de personas que salen a observar un fenómeno celeste poco frecuente, y cada vez que ocurre uno, los oftalmólogos repiten la misma advertencia: mirar el sol sin protección adecuada puede causar daño ocular permanente e irreversible.

El problema surge porque la luz solar intensa se concentra en la retina, el tejido sensible situado en el fondo del ojo que convierte lo que vemos en señales enviadas al cerebro. Cuando ese tejido se expone a radiación solar concentrada, puede sufrir tanto una lesión térmica como fotoquímica, una afección que los médicos llaman retinopatía solar. Puede producirse tras una simple mirada desprotegida al sol durante un eclipse.

Uno de los aspectos más inquietantes de la retinopatía solar es que suele ser indolora. La retina carece de receptores del dolor, de modo que una persona puede estar dañando gravemente sus ojos sin sentir nada en el momento. Los síntomas suelen aparecer horas después, y a veces no se manifiestan hasta el día siguiente.

Según los médicos, las señales de advertencia más comunes incluyen visión borrosa o difusa, un punto ciego o una mancha gris en el centro del campo visual, percepción alterada de los colores y mayor sensibilidad a la luz. Algunos pacientes también informan que las líneas rectas se ven onduladas, lo que puede indicar daño en la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión nítida y detallada.

Cualquier persona que note estos síntomas en las horas o días posteriores a observar un eclipse debe acudir sin demora a un especialista en lugar de esperar a ver si desaparecen solos. Una evaluación temprana ayuda a determinar la magnitud del daño y a considerar un posible tratamiento. En los casos leves, la visión puede recuperarse parcialmente en semanas o meses; en los casos más graves, el daño es permanente.

La única manera segura de mirar directamente un eclipse es usando gafas certificadas que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. Las gafas de sol comunes, por muy oscuras que sean, no bloquean suficiente radiación solar dañina. Las cámaras, telescopios y binoculares también son peligrosos sin un filtro solar adecuado, ya que pueden concentrar la luz y acelerar el daño.

Se considera que los niños son especialmente vulnerables, tanto porque la curiosidad puede llevarlos a mirar el sol como porque el cristalino de un ojo infantil, más joven y transparente, permite que llegue más luz a la retina. Los especialistas recomiendan que escuelas y familias expliquen a los niños métodos de observación seguros antes de cualquier eclipse.

Una alternativa totalmente segura es la proyección por estenopeico: al hacer un pequeño orificio en un cartón y dejar que la luz del sol atraviese hasta una superficie, se puede observar una imagen proyectada del eclipse sin dirigir jamás la mirada al sol. Los centros de ciencia y los clubes de astronomía suelen instalar este tipo de estaciones de observación segura en los días de eclipse.

Los eclipses siguen siendo fenómenos raros y verdaderamente fascinantes de presenciar, pero observarlos sin el equipo adecuado puede tener un costo duradero. El mensaje constante de los médicos es que la ausencia de dolor no significa ausencia de daño, así que cualquier duda es motivo suficiente para acudir a un examen ocular en vez de esperar.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en BBC Health. La imagen es una foto de archivo de Benhur Emmanuel en Pexels.

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