Salud

Lupus y terapia CAR-T: cómo un reinicio del sistema inmune lleva a los pacientes a la remisión

BBC Healthhace 3 h
Un laboratorio de investigación moderno con luz matutina
Un laboratorio de investigación moderno con luz matutinaPhoto: Polina Tankilevitch / Pexels

El lupus es una enfermedad autoinmune crónica, a menudo de por vida, en la que el sistema inmunitario ataca los tejidos sanos. Los pacientes pasan años manejando dolor articular, erupciones, daño renal y fatiga con combinaciones de corticoides, inmunosupresores y biológicos. La naturaleza de la enfermedad ha confinado durante mucho tiempo el tratamiento al control; la palabra remisión se usa con cautela y la palabra cura casi nunca.

Según informó BBC Health, un estudio clínico británico en fase temprana ha aplicado una terapia celular conocida como CAR-T a pacientes con lupus grave. Su lógica básica consiste en extraer las propias células inmunitarias del paciente, reprogramarlas genéticamente en el laboratorio y añadir un receptor que dirija el ataque hacia los linfocitos B defectuosos. Cuando esas células reprogramadas se reintroducen en el cuerpo, eliminan de forma sistemática a los linfocitos B que impulsan la agresión autoinmune.

En una lectura inicial de siete pacientes, la gran mayoría entró en remisión clínica. Algunos han podido dejar tratamientos que tomaban desde hacía años, por lo que sus familias describen el momento como el comienzo de una «segunda vida». Katie, de 22 años, participante del ensayo, dijo a la BBC: «Nunca me había sentido tan bien en mi vida.»

La base científica proviene del tratamiento del cáncer. La terapia CAR-T fue aprobada por primera vez para cánceres de sangre agresivos y se ha utilizado durante años en leucemias y linfomas de células B. Su aplicación a enfermedades autoinmunes es más reciente: los primeros casos alemanes se publicaron en 2021 y desencadenaron una respuesta de investigación a escala mundial.

En el lupus, el objetivo no es eliminar células cancerosas sino linfocitos B que han dejado de reconocer al propio organismo. Estas células producen normalmente anticuerpos contra infecciones; en el lupus, producen anticuerpos que atacan al tejido. Una vez eliminadas, el sistema se regenera y, en la mayoría de los pacientes, los nuevos linfocitos B dejan de producir anticuerpos autoinmunes.

Los especialistas subrayan que la terapia no está exenta de riesgos. En pacientes oncológicos, la CAR-T puede provocar un síndrome de liberación de citoquinas, efectos neurológicos y una depleción prolongada de linfocitos B. En pacientes autoinmunes la dosis es menor, pero los riesgos a largo plazo no están totalmente caracterizados. El tratamiento exige una estrecha supervisión médica.

El coste también está en discusión. Una infusión de CAR-T para indicaciones oncológicas puede superar las 300.000 libras esterlinas en el Reino Unido y bastante más en Estados Unidos según la cobertura. Las autoridades del NHS señalan que, si ensayos clínicos más amplios confirman la señal inicial, el cálculo coste-beneficio para el lupus podría tener sentido al sumar la carga a largo plazo de la dependencia de corticoides y del daño orgánico.

Se estima que el lupus afecta a unos cinco millones de personas en el mundo, en su gran mayoría mujeres en edad reproductiva. La enfermedad es más frecuente, más grave y más propensa a comprometer los riñones en comunidades negras y asiáticas. Los investigadores insisten en que los próximos ensayos reflejen mejor esa realidad demográfica que los estudios de fase temprana.

El estudio británico es un grupo pequeño de siete pacientes y los científicos son cuidadosos al describir los resultados. Los especialistas en reumatología, incluido el profesor Ian Bruce, prefieren mantener el término «remisión a largo plazo» en lugar de «cura» hasta que los datos de seguimiento a cinco años puedan demostrar la durabilidad del efecto.

La lectura práctica para los lectores de Vesper es que la terapia celular CAR-T todavía no está ampliamente disponible y solo es accesible mediante ensayos clínicos estrictos, no como una prescripción autónoma. Los pacientes con lupus no deben suspender su tratamiento actual sin asesoramiento médico. Aun así, el ensayo muestra que la remisión duradera puede ser un objetivo realista en una enfermedad que durante décadas se ha manejado en lugar de revertirse — un punto de inflexión significativo para los pacientes.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en BBC Health. La imagen es una foto de archivo de Polina Tankilevitch en Pexels.

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