Dolor menstrual: qué analgésicos realmente funcionan y cuáles no

El dolor menstrual afecta cada mes a más de la mitad de las mujeres en edad fértil y, sin embargo, muchas siguen eligiendo el analgésico equivocado en la farmacia. Según la BBC, el paracetamol, el más vendido, queda sistemáticamente por detrás de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno, el naproxeno o el ácido mefenámico en el tratamiento del dolor menstrual.
La razón está en la biología del propio cólico. Durante la menstruación, las células del revestimiento del útero liberan prostaglandinas, sustancias que provocan las contracciones encargadas de expulsar el endometrio. En los casos graves, el dolor puede equipararse al de un infarto. Los AINE bloquean directamente la producción de prostaglandinas, por lo que reducen la intensidad y la duración de las contracciones. El paracetamol, en cambio, no las suprime de forma significativa, lo que limita su efecto.
El momento de la toma es tan importante como la elección del fármaco. Los clínicos consultados por la BBC subrayan que tomar un AINE al primer signo de sangrado, o incluso un poco antes, impide que las prostaglandinas se acumulen. La misma dosis, una vez instalado el cólico, suele decepcionar. De ahí que muchas mujeres concluyan que "los analgésicos no les hacen efecto".
La dosis también pesa. Para el ibuprofeno, la recomendación habitual es de 400 mg cada seis u ocho horas mientras duren los síntomas. El naproxeno, de acción más prolongada, se prescribe a menudo a 250-500 mg dos veces al día, sobre todo para el dolor nocturno. El ácido mefenámico, disponible con receta en Reino Unido, también es una opción frecuente.
Los AINE no son para todas. Mujeres con antecedentes de úlcera gástrica, asma grave, insuficiencia renal o en tratamiento anticoagulante deben evitarlos. En esos casos puede recurrirse al paracetamol o a una combinación a baja dosis, asumiendo un beneficio menor.
Los ginecólogos insisten en otro punto: el tratamiento hormonal suele aliviar de forma más duradera que los analgésicos. La píldora combinada, los dispositivos intrauterinos hormonales y ciertos parches progestágenos reducen el endometrio y, con él, las prostaglandinas. Los médicos consultados por la BBC aconsejan a toda mujer atrapada en un ciclo mensual de analgésicos a dosis altas que hable de estas opciones con su médico.
Los métodos no farmacológicos tienen también buena evidencia. Bolsas de agua caliente, compresas, yoga y ejercicio aeróbico regular han mostrado beneficio en ensayos aleatorizados; el calor aplicado llega a alcanzar en algunos estudios al ibuprofeno. El magnesio y la vitamina B1 a baja dosis ayudan a algunas mujeres, con evidencia más desigual.
Hay señales de alarma que obligan a consultar. Dolor fuera del periodo, durante las relaciones sexuales o que empeora con los años puede apuntar a endometriosis o adenomiosis. La BBC y el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists británico instan a las mujeres cuyo dolor altera la vida cotidiana o provoca bajas laborales a no demorar la consulta ginecológica.
El mensaje general es claro: la conversación debe centrarse menos en qué pastilla y más en cuándo y por qué tomarla. Usado correctamente y a tiempo, el fármaco adecuado hace el dolor menstrual manejable para la mayoría, según muestran décadas de evidencia.
Este artículo no constituye consejo médico. Si sufre dolor menstrual regular o intenso, consulte a un médico de familia o ginecólogo.
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