Una mujer en Etiopía da a luz quintillizos tras doce años intentando tener hijos

Una mujer de 35 años en Etiopía ha dado a luz quintillizos tras doce años intentando concebir. Los cinco bebés — tres niñas y dos niños — nacieron a las 32 semanas en el Hospital Especializado Tikur Anbessa, en Adís Abeba, y están siendo controlados en la unidad de cuidados intensivos neonatales. El hospital señaló que el parto se realizó por cesárea programada y que tanto la madre como los cinco recién nacidos se encuentran en estado estable.
«Durante años recé por un solo hijo; haber sido bendecida con cinco a la vez supera lo imaginable», dijo la madre a la BBC. A lo largo de los doce años la pareja se sometió primero a estimulaciones ováricas y después a fecundación in vitro. Según la doctora Selamawit Tesfaye, del servicio de salud reproductiva del hospital, tres embriones transferidos durante el último ciclo de FIV se dividieron para dar lugar a dos y luego a tres fetos viables, derivando en un embarazo quíntuple.
El neonatólogo Tewodros Bekele indicó que los pesos al nacer oscilaron entre los 950 y los 1.450 gramos. Los cinco bebés iniciaron soporte respiratorio mediante CPAP nasal; se espera que dos sean trasladados de la incubadora a una habitación normal en los próximos días, mientras que los tres restantes probablemente necesitarán unas tres semanas más en la unidad neonatal.
Los embarazos quíntuples ocurren de forma natural a un ritmo aproximado de uno por cada 60 millones; con la FIV, esa cifra sube a uno por cada 250.000. En Etiopía, este es el segundo nacimiento de quintillizos documentado en quince años. El caso anterior, en 2014 en Hawassa, vio morir a tres de los cinco bebés en su primer año, un recordatorio de cuánto depende del cuidado neonatal.
Etiopía ha registrado importantes avances en salud reproductiva en los últimos años. Según los datos publicados por el Ministerio de Salud el año pasado, el número de clínicas de FIV ha pasado de nueve en 2018 a 33 en 2025, y el número de nacimientos vivos mediante FIV ha aumentado de unos 350 a 1.800 al año en el mismo período.
La infraestructura reproductiva del país sigue siendo muy desigual entre zonas urbanas y rurales. Tikur Anbessa es una de las pocas unidades de atención avanzada de Etiopía; gestionar un parto similar en un hospital rural del Tigray o de Amhara sería hoy mucho más complicado. El hospital mantiene conversaciones con la OMS sobre la creación de equipos móviles de respuesta neonatal que puedan desplegarse para partos complejos como este.
La madre y el padre han pedido mantener su anonimato. La pareja regenta un pequeño restaurante en el distrito de Bole, en Adís Abeba. El padre dijo a la BBC: «Aún no sabemos exactamente cómo vamos a criar a cinco bebés, pero la esperanza está de nuestro lado». El Gobierno etíope ha anunciado un paquete de apoyo familiar que prestará acompañamiento sanitario y educativo durante los primeros tres años.
Clínicamente, un parto de quintillizos implica un largo seguimiento tanto para la madre como para los bebés. Los riesgos de salud a largo plazo de los prematuros incluyen retrasos neuroevolutivos, alteraciones visuales y dificultades respiratorias. Tikur Anbessa ha indicado que realizará un seguimiento estructurado durante los dos primeros años para detectar precozmente cualquiera de estas complicaciones.
La doctora Tesfaye describió el nacimiento como una historia de éxito, pero también considera que debería motivar una revisión de los protocolos de FIV en países como Etiopía. «La mayoría de las guías internacionales recomienda hoy no transferir más de dos embriones por ciclo de FIV. La transferencia de tres fue una decisión condicionada por la presión de costes nacionales, y en este caso produjo un embarazo quíntuple. Sigo defendiendo el cambio», señaló.
El crecimiento saludable de los cinco bebés ofrecerá esperanza a la familia y a la comunidad de salud reproductiva de Etiopía. Las próximas semanas pondrán a prueba tanto la atención clínica como las redes familiares de apoyo. Por ahora, como dijo la madre: «La espera valió la pena».