Tecnología

Voyager 2: cómo la NASA mantiene en funcionamiento su sonda de 48 años un año más

Hacker Newshace 11 h
Ilustración de una sonda espacial viajando entre estrellas lejanas
Ilustración de una sonda espacial viajando entre estrellas lejanasPhoto: Paul Seling / Pexels

Voyager 2, la nave espacial lanzada en 1977, sigue ostentando el título de una de las misiones espaciales de mayor duración de la humanidad. Ingenieros de la NASA reconfiguraron los sistemas de energía de la sonda para que continúe transmitiendo datos durante al menos un año más.

Voyager 2, junto a su gemela Voyager 1, lanzada apenas semanas antes, sigue siendo la única nave que ha visitado los cuatro planetas gigantes del sistema solar: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Hoy, ambas naves viajan por el espacio interestelar, más allá del límite del sistema solar.

La energía de la nave proviene de un generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG), que produce electricidad mediante la desintegración natural de isótopos radiactivos. Este tipo de generadores pierde eficiencia con el tiempo, lo que significa que la cantidad de energía disponible para la nave se reduce un poco cada año.

Para gestionar esa disminución, los ingenieros de la NASA han ido apagando uno a uno los instrumentos científicos de la sonda, redirigiendo la energía hacia los sistemas más críticos. Es un proceso gradual y cuidadosamente secuenciado, donde el orden de apagado se determina según el valor científico y el consumo de energía de cada instrumento.

El último ajuste implica un cambio técnico pequeño pero crucial que extiende el presupuesto energético de la nave por un año más. Los ingenieros están optimizando el calendario de recolección de datos de los instrumentos que aún funcionan, buscando extraer el máximo rendimiento científico posible con la energía restante.

Los datos que Voyager 2 sigue recopilando hoy constituyen algunas de las únicas mediciones directas del espacio interestelar, la región más allá de la influencia del Sol. Ninguna otra nave ha pasado tanto tiempo recopilando datos sobre los campos magnéticos, la densidad de partículas y los rayos cósmicos que se encuentran allí.

Mantener una comunicación ininterrumpida con la sonda tampoco es sencillo. Las señales tardan unas 19 horas en llegar a la Tierra, y la comunicación solo es posible con las antenas más grandes de la Red del Espacio Profundo de la NASA. Programar y mantener esas antenas añade otra capa a la sostenibilidad de la misión.

Los ingenieros reconocen que la energía de la nave se agotará eventualmente; pero cada año adicional ganado da a los científicos más tiempo para recopilar datos sobre el espacio interestelar. Las estimaciones actuales sugieren que la sonda podría mantener al menos algunos instrumentos funcionando hasta mediados de la década de 2030.

Este tipo de gestión gradual de la energía no es solo un logro técnico: también es una muestra de la creatividad de la NASA para mantener la relevancia científica de una nave construida hace décadas. Cada año adicional ganado refleja la determinación de los equipos de ingeniería por aprovechar al máximo la misión hasta el final.

Mientras Voyager 2 continúa silenciosamente su camino, a billones de kilómetros de la Tierra, sigue siendo la representante más lejana de la humanidad, y cada año nuevo se considera un bono añadido a la vida de esta misión histórica.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Hacker News. La imagen es una foto de archivo de Paul Seling en Pexels.

Para seguir leyendo