Salud

Inyección de vitamina K en recién nacidos: por qué se administra y qué implica rechazarla

STAT Newshace 2 h
Bebé recién nacido en la sala de neonatos de un hospital
Bebé recién nacido en la sala de neonatos de un hospitalPhoto: Vidal Balielo Jr. / Pexels

En las primeras horas tras el nacimiento, en la mayoría de los hospitales del mundo los bebés reciben de forma rutinaria una inyección de vitamina K. La práctica está tan arraigada en la atención estándar que la mayoría de los padres ni siquiera se plantean cuestionarla. Sin embargo, en los últimos años, un número creciente de familias ha empezado a considerar rechazarla o retrasarla.

La vitamina K es esencial para la coagulación de la sangre. Los adultos pueden producir parte de ella mediante la flora intestinal y obtenerla también de los alimentos, pero los recién nacidos disponen de muy poca al nacer, y la leche materna solo aporta cantidades reducidas. Ese vacío natural deja a los bebés vulnerables a una afección rara pero grave llamada enfermedad hemorrágica del recién nacido por déficit de vitamina K.

Esta afección puede provocar hemorragias súbitas y graves en órganos internos, incluido el cerebro. Los médicos subrayan que, aunque la afección es rara, su gravedad potencial —sumada al hecho de que es casi enteramente prevenible— la convierte en un riesgo que consideran inaceptable dejar sin abordar.

La inyección de vitamina K forma parte de la atención estándar del recién nacido desde la década de 1960, y las autoridades sanitarias atribuyen a su generalización un marcado descenso de los casos de hemorragia neonatal. Los bebés que no la reciben presentan una tasa de hemorragias notablemente más alta que los que sí la reciben.

Algunos padres rechazan la inyección por considerarla una intervención médica innecesaria, mientras que otros optan por gotas orales de vitamina K. Los expertos señalan que la forma oral es menos eficaz para elevar los niveles de vitamina K y más difícil de dosificar correctamente, ya que suele requerir varias tomas en intervalos precisos.

Los médicos afirman que las decisiones de los padres de rechazar la inyección suelen estar influidas por desinformación que circula en internet o por afirmaciones infundadas sobre su contenido. El personal sanitario reitera que esas afirmaciones no cuentan con respaldo científico y que el perfil de seguridad de la inyección está establecido desde hace décadas.

Los síntomas de la enfermedad hemorrágica por déficit de vitamina K no siempre aparecen de inmediato. En algunos bebés, el sangrado puede producirse semanas después del nacimiento —una forma que los médicos llaman "de aparición tardía"—, lo que la hace especialmente peligrosa, ya que las familias pueden asumir que el periodo de riesgo ya pasó.

Los especialistas en pediatría recomiendan que los padres que estén evaluando la decisión hablen abiertamente con el equipo médico del hospital o centro de parto. Aunque reconocen que rechazar la inyección es una decisión personal, insisten en que debe basarse en información precisa.

Algunos centros de parto ahora piden a los padres que rechazan la inyección que firmen un documento en el que confirman que comprenden los riesgos. Los profesionales sanitarios señalan que este paso no busca alarmar a las familias, sino asegurar que la decisión se tome con pleno conocimiento de lo que está en juego.

En definitiva, los médicos describen la inyección de vitamina K como una de las intervenciones más simples y a la vez más eficaces de la atención neonatal moderna: una sola inyección que, sostienen, ofrece protección frente a un riesgo raro que compensa ampliamente sus mínimos efectos secundarios.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en STAT News. La imagen es una foto de archivo de Vidal Balielo Jr. en Pexels.

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