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Por qué se desecha la mitad de las vacunas y cómo las dosis 'sin refrigeración' podrían solucionarlo

BBC Healthhace 3 h
Viales de vacuna y cajas de suministros médicos
Viales de vacuna y cajas de suministros médicosPhoto: Thirdman / Pexels

Cada año, una parte importante de las vacunas que se producen en el mundo nunca llega a un brazo. La razón no es una mutación viral ni la falta de demanda, sino algo mucho más mundano: la temperatura. La mayoría de las vacunas deben permanecer dentro de una estrecha cadena de frío, normalmente entre 2 y 8 grados Celsius, desde su fabricación hasta su administración. Cualquier interrupción en esa cadena puede inutilizar todo un cargamento.

Según la BBC, la magnitud de ese desperdicio es sorprendente: aproximadamente la mitad de todas las vacunas producidas en el mundo terminan desechadas. La tasa es mucho más alta en países de ingresos bajos y medios, donde la electricidad fiable es escasa y el equipo de refrigeración es caro o simplemente inaccesible. El resultado son millones de personas que podrían haberse protegido de enfermedades prevenibles y no lo hicieron.

Ahora, investigadores afirman haber desarrollado un método que podría resolver el problema de raíz. Según la BBC, científicos han logrado mantener ciertas vacunas estables a temperatura ambiente durante todo un año, sin ninguna refrigeración. El avance proviene de una reformulación química de la propia vacuna, mediante un nuevo método de estabilización que protege los ingredientes activos de las variaciones de temperatura.

El problema de la cadena de frío no es solo una cuestión logística; es uno de los obstáculos más persistentes de la salud pública mundial. Llevar vacunas a zonas rurales, zonas en conflicto o lugares sin electricidad fiable ha sido durante mucho tiempo uno de los mayores desafíos para el personal sanitario. Desde el momento en que una vacuna sale de un depósito refrigerado, el reloj empieza a correr.

El impacto potencial de las vacunas 'sin refrigeración' es considerable. Los expertos en salud afirman que esta tecnología podría ser especialmente transformadora para la respuesta ante brotes, ya que los desastres naturales o los conflictos suelen inutilizar la infraestructura de cadena de frío justo cuando más se necesita, dejando las vacunas convencionales inservibles en cuestión de minutos. Una vacuna estable a temperatura ambiente permite una respuesta de emergencia mucho más flexible.

También se esperan ahorros significativos en costos. Construir y mantener la infraestructura de cadena de frío —desde vehículos de transporte especializados hasta refrigeradores solares— consume una gran parte de los presupuestos mundiales de inmunización. Eliminar esa necesidad significaría que el mismo presupuesto podría llegar a muchas más personas.

Los científicos afirman haber probado primero este enfoque en tipos específicos de vacunas, pero creen que el método podría adaptarse a otras categorías de vacunas. El proceso todavía está en una fase temprana, aunque se espera que los ensayos clínicos se amplíen en el próximo período.

Los expertos abordan el desarrollo con un optimismo cauteloso. Los investigadores que hablaron con la BBC subrayaron que la tecnología todavía debe superar la aprobación regulatoria y demostrar que puede fabricarse a gran escala, pero califican los resultados de laboratorio obtenidos hasta ahora como alentadores.

Si la tecnología se implementa ampliamente, su impacto probablemente se sentirá sobre todo en zonas remotas del África subsahariana y el sur de Asia, donde la falta de infraestructura de cadena de frío ha sido durante mucho tiempo una de las principales limitaciones para las tasas de vacunación.

En definitiva, el descubrimiento es un ejemplo llamativo de cómo un ajuste químico relativamente pequeño podría resolver un enorme problema global. En un mundo donde las vacunas ya no dependieran de un refrigerador, se podrían evitar millones de dosis desperdiciadas, lo que podría traducirse en innumerables vidas salvadas.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en BBC Health. La imagen es una foto de archivo de Thirdman en Pexels.

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