Historia

En este día, 2 de julio de 1937: Amelia Earhart desaparece sobre el Pacífico

Wikipediahace 1 d
Un antiguo avión bimotor de hélice contra un cielo despejado
Un antiguo avión bimotor de hélice contra un cielo despejadoPhoto: Inge Wallumrød / Pexels

El 2 de julio de 1937, una de las aviadoras más famosas del mundo voló hacia el vasto vacío del Pacífico central y nunca más se la volvió a ver. Amelia Earhart, la piloto estadounidense que ya había hecho historia varias veces, desapareció junto a su navegante Fred Noonan mientras intentaba dar la vuelta al globo, dejando tras de sí un misterio que nunca se ha resuelto por completo.

Earhart había alcanzado la fama una década antes. En 1928 se convirtió en la primera mujer en cruzar el Atlántico por aire, aunque como pasajera, y en 1932 voló el Atlántico en solitario, una hazaña que la situó entre los pilotos más célebres de la época. Usó esa fama para defender la aviación y la ampliación de las oportunidades disponibles para las mujeres.

El vuelo de 1937 fue su empresa más ambiciosa: un intento de dar la vuelta al mundo cerca del ecuador, una de las rutas más largas jamás trazadas de ese tipo. Pilotando un bimotor Lockheed Electra, ella y Noonan ya habían completado la mayor parte del viaje, cruzando continentes y océanos, cuando llegaron al tramo del Pacífico que resultaría fatal.

El trayecto más peligroso era el vuelo desde Lae, en Nueva Guinea, hasta la isla Howland, una diminuta y baja mota de tierra en medio del océano. Encontrarla exigía una navegación precisa sobre unos 4.000 kilómetros de mar abierto, con un guardacostas de los Estados Unidos, el Itasca, apostado cerca para ayudar a guiar la aeronave por radio.

Mientras el Electra se aproximaba, los operadores de radio a bordo del Itasca recibieron mensajes de Earhart que indicaban que se estaba quedando sin combustible y no lograba localizar la isla. Sus transmisiones se volvieron cada vez más urgentes, y luego cesaron. La aeronave nunca llegó, y una búsqueda masiva lanzada en los días siguientes no halló rastro del avión ni de sus ocupantes.

La desaparición desencadenó uno de los esfuerzos de búsqueda más amplios y costosos de su era, con barcos y aviones rastreando una extensa zona del Pacífico. Pese a la escala de la operación, no se recuperaron restos confirmados, y Earhart y Noonan fueron finalmente declarados perdidos en el mar. La ausencia de pruebas físicas dejó abierto el final de su historia.

En las décadas posteriores, ese vacío se ha llenado con teorías más que con certezas. La explicación más aceptada entre los investigadores es que el Electra se quedó sin combustible y cayó al océano cerca de Howland. Otras hipótesis han propuesto que la pareja aterrizó en una isla distinta y sobrevivió un tiempo, y las expediciones han seguido buscando una prueba definitiva, hasta ahora sin éxito.

Los historiadores advierten de que muchas de las afirmaciones más elaboradas se apoyan en pruebas limitadas o discutidas, y que la explicación más sencilla, un fallo de navegación sobre un objetivo difícil seguido de un accidente en el mar, sigue siendo coherente con lo que se sabe. La incertidumbre persistente es parte de lo que ha mantenido viva la fascinación del público durante generaciones.

Más allá del misterio, la importancia de Earhart reside en lo que representaba. En una época en que la aviación era abrumadoramente masculina, demostró que las mujeres podían competir en los niveles más altos de un campo exigente y peligroso, y usó su plataforma para animar a otras a emprender carreras antes cerradas para ellas.

Hoy, el 2 de julio marca el día en que comenzó esa fascinación. Amelia Earhart es recordada no solo por la pregunta sin resolver de su último vuelo, sino por las barreras que rompió antes de él, y su nombre perdura como símbolo de ambición, valentía y la atracción de lo desconocido.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Wikipedia. La imagen es una foto de archivo de Inge Wallumrød en Pexels.

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