Historia

Skúli Magnússon: la estatua que recuerda al fundador de Reykjavík

Atlas Obscurahace 3 h
El lago Tjörnin en Reikiavik, Islandia, por la mañana
El lago Tjörnin en Reikiavik, Islandia, por la mañanaPhoto: Evija Ciematniece / Pexels

En el centro histórico de Reikiavik, en un pequeño espacio entre los edificios oficiales que la mayoría de los turistas pasa sin notar, se alza una estatua de bronce. El punto reportado por Atlas Obscura pertenece a una de las figuras de reforma más importantes de la Islandia del siglo XVIII: Skúli Magnússon. La estatua representa a una personalidad que se sitúa en el punto de partida del pensamiento económico moderno en Islandia.

¿Quién fue Skúli Magnússon? Nacido en 1711 en Þverá, en el norte de Islandia, Magnússon estudió derecho y economía en la Universidad de Copenhague. Cuando fue nombrado tesorero principal (fógeti) de Islandia por el rey de Dinamarca en 1749, la situación económica del país era mala. Un monopolio comercial de mercado único frenaba el surgimiento de la industria local; la población de la isla seguía dependiendo de la pesca y la ganadería.

La estrategia de reforma de Magnússon era una visión modernista. Su proyecto «Innréttingar» — «innovaciones» — preveía crear en Reikiavik talleres textiles, cooperativas de pesca y manufacturas de tapicería. Fue el comienzo simbólico de la producción económica moderna en Islandia y, al mismo tiempo, la chispa que transformó Reikiavik, entonces aldea de unos cientos de habitantes, en futura capital.

Atlas Obscura indica que la estatua fue diseñada por el escultor islandés Guðmundur Einarsson en 1954. El bronce muestra a Magnússon con un manto largo y la indumentaria oficial de la época; sostiene un documento en la mano derecha. La estatua no se colocó en la isla de Viðey, donde Magnússon había vivido, sino a orillas del lago Tjörnin, en el centro administrativo de Reikiavik.

La isla de Viðey — una pequeña isla cercana a Reikiavik — fue a la vez el hogar de Magnússon y el centro de sus proyectos de reforma. Vivía en la casa Viðeyjarstofa, construida en la isla en 1754 y considerada entre los primeros edificios islandeses de mortero de piedra. El edificio sigue en pie hoy y está abierto al público como museo. La isla se alcanza en un ferry de cinco minutos desde Reikiavik.

Los planes de reforma de Magnússon no se desarrollaron exactamente como esperaba. Algunas instalaciones de Innréttingar cerraron en la década de 1770 por presión financiera. El monopolio danés de mercado único se aflojó solo en 1787 — trece años después de la muerte de Magnússon. Se convirtió así en una especie de prototipo trágico para los reformadores económicos: un líder cuya visión iba por delante de su tiempo pero cuya implementación quedaba atrás.

Su personalidad administrativa era más complicada. Magnússon era radical en las ideas de reforma que producía, pero defendía una posición jurídica tradicional en la gobernanza diaria. Tenía opiniones conservadoras sobre el funcionamiento del Althing, el parlamento islandés, sobre las relaciones entre la Iglesia luterana y el Estado y sobre las decisiones de derecho de familia. El contraste muestra cómo la Ilustración de la época llegó a Islandia de una manera distinta.

El camino de Reikiavik hacia ser capital procede del trabajo de Magnússon. En 1786 el rey de Dinamarca concedió a Reikiavik el estatus de ciudad con privilegios comerciales; la población de la localidad era entonces de solo 167 personas. El trazado de la ciudad tomó forma en torno a las instalaciones de reforma de Magnússon. El edificio gubernamental actual — Stjórnarráðshúsið — es una de las pocas estructuras que sobreviven de su época.

El reconocimiento del legado de Magnússon llegó tarde, en el siglo XX. Con el establecimiento de la República de Islandia (1944), los héroes nacionales fueron reevaluados en el relato nacional y Magnússon fue canonizado como parte de una tradición de reforma anterior a la independencia. En trabajos escritos a principios de la década de 1970, el historiador Hörður Ágústsson describió a Magnússon como «el único modernista entre las figuras islandesas de la Ilustración».

Lectura práctica para los lectores de Vesper: es raro que los visitantes que viajan a Islandia pasen junto a esta estatua sin detenerse, entre los muchos lugares turísticos del centro de Reikiavik. Situada en un rincón tranquilo frente al edificio gubernamental, la estatua puede leerse no solo como el memorial de un administrador reformista, sino como símbolo del coraje de un país pequeño para construir su propia economía moderna. Para los interesados en la historia islandesa, una visita de una hora a la isla de Viðey es un descubrimiento complementario.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Atlas Obscura. La imagen es una foto de archivo de Evija Ciematniece en Pexels.

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