Un análisis de ADN resolvió la identidad, de 250 años de antigüedad, de un adolescente muerto en la Guerra de Independencia

Uno de los misterios más antiguos de la Guerra de Independencia estadounidense por fin se ha resuelto gracias a la ciencia genética moderna. Un esqueleto descubierto por arqueólogos hace años ha sido identificado de forma concluyente mediante un reciente análisis de genealogía genética: los restos pertenecían a un joven llamado John Pumphrey, que aún era un niño cuando se alistó en el Ejército Continental en 1777.
Los restos de Pumphrey fueron hallados en un lugar que se cree fue un cementerio militar de la época de la guerra. La edad, el sexo y la forma de sepultura de los huesos dieron a los investigadores fuertes indicios de que los restos podían pertenecer a un soldado, pero sin una identidad confirmada, esto seguía siendo solo una hipótesis.
El equipo de investigación comparó muestras de ADN extraídas de los restos con una extensa base de datos de genealogía genética. Este método reconstruye un árbol genealógico al vincular el rastro genético de un individuo con los perfiles de ADN de personas vivas hoy que son parientes lejanos. El análisis identificó a unas 20.000 personas vivas emparentadas con los restos.
Una red de parientes tan amplia permitió a los investigadores rastrear cuidadosamente el árbol genealógico hasta llegar a una familia concreta, y finalmente a un individuo concreto. Estos datos genéticos, contrastados con registros históricos, confirmaron con alta certeza que los restos pertenecían a John Pumphrey.
La historia de Pumphrey coincide con la de muchos jóvenes soldados de la época. Muchos jóvenes que se unían al Ejército Continental se alistaban a los quince o dieciséis años, a veces con la aprobación de su familia y otras como voluntarios. A medida que la guerra se prolongaba y crecía la necesidad de soldados, el ejército aceptaba cada vez más voluntarios jóvenes.
Según los investigadores, estos jóvenes soldados representan un grupo que ha permanecido en gran medida sin nombre en la historia militar. Si bien las historias de oficiales de alto rango y héroes reconocidos han sido ampliamente documentadas, la identidad de los soldados comunes, en particular los que murieron jóvenes, a menudo se ha perdido con el tiempo.
Este caso es un ejemplo concreto de cómo la genealogía genética está aportando una nueva dimensión a la arqueología y la investigación histórica. El método se ha usado durante mucho tiempo en ciencia forense para identificar restos sin identificar, pero en los últimos años se aplica cada vez más también a casos históricos.
Los expertos prevén que este tipo de análisis podría usarse de forma más amplia en el futuro para resolver casos sin resolver similares. En conflictos como la Guerra de Independencia estadounidense, donde hay un gran número de tumbas de soldados sin nombre, el crecimiento de las bases de datos genéticas podría permitir descubrir más identidades.
Algunos parientes de Pumphrey contactaron con el equipo de investigación para compartir el impacto emocional de conocer la historia de su antepasado. Algunos afirmaron que una tradición oral familiar de larga data sobre un vínculo con la Guerra de Independencia, transmitida durante generaciones, ahora confirmada con pruebas concretas, tenía un significado especial para ellos.
Los investigadores subrayan que hallazgos como este no son solo un logro científico, sino que también dan nombre e historia a las figuras corrientes de la historia que tan a menudo se pasan por alto. Descubrir la identidad de Pumphrey añade una dimensión humana al relato de la Guerra de Independencia estadounidense que los libros de historia oficiales suelen omitir.
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