Historia

La historia de la paternidad: siete giros sorprendentes desde los códigos jurídicos antiguos hasta el psicoanálisis moderno

HistoryExtrahace 1 d
Borde de una vieja fotografía familiar en blanco y negro.
Borde de una vieja fotografía familiar en blanco y negro.Photo: cottonbro studio / Pexels

La paternidad parece un rol fijo y natural en la mayoría de las culturas. La historia cuenta otra cosa: ese rol se ha reinventado al menos diez veces a lo largo de los últimos tres mil años. El recorrido en siete puntos de HistoryExtra traza esas reinvenciones y muestra cuánto ha cambiado la práctica detrás de la palabra.

Primer giro: el paterfamilias romano. En el derecho romano antiguo, el varón más anciano de la casa tenía autoridad sobre la propiedad, las decisiones matrimoniales, el reconocimiento o rechazo de los hijos nacidos fuera del matrimonio y — formalmente — decisiones de vida y muerte sobre los esclavos de la familia. El rol concentraba paternidad biológica, autoridad legal y oficio religioso en una sola persona. Con la difusión del cristianismo esa autoridad se diluyó gradualmente, pero el título legal de « padre de familia » perduró durante siglos.

Segundo giro: la aparición, en la Europa medieval, de un « deber educativo » del padre hacia el hijo. En los siglos XII y XIII, cuando el saber monástico empezó a aplicarse a la vida laica, se esperaba que los padres no nobles enseñaran un oficio a sus hijos. Los gremios codificaron los acuerdos de aprendizaje mediante los cuales el hijo de un maestro podía aprender el oficio bajo reglas específicas, encuadrando por primera vez a gran escala la relación padre-hijo en torno a la educación y la continuidad profesional.

Tercer giro: la Reforma protestante del XVI y el XVII, que reforzó la economía doméstica individual. Lutero sostenía que la familia era una iglesia en miniatura — la « iglesia doméstica » — con el padre como su guía espiritual. El rol de cabeza de familia se fundió con la autoridad religiosa: oración vespertina, lectura de la Biblia y guía moral diaria pasaron a ser responsabilidades paternas.

Cuarto giro: la Revolución Industrial y la reconfiguración del contacto padre-hijo. Desde finales del siglo XVIII, el trabajo masculino se aleja del hogar — taller, fábrica u oficina. El tiempo diario que un padre pasa con sus hijos cae bruscamente. El rol se desplaza de « educador » a « proveedor ». El historiador británico John Tosh lo resume sin rodeos: « En el hogar burgués del siglo XIX, el padre es en la práctica un huésped de una o dos horas entre la cena y la hora de dormir. »

Quinto giro: el endurecimiento de la imagen paterna en la Gran Bretaña victoriana tardía. Los manuales de crianza empezaron a sostener que al padre se le debe « temer ». El « padre afectuoso » fue desplazado por el « padre autoritario » — un modelo que la generación siguiente, sobre todo tras la Primera Guerra Mundial, abordó con distancia crítica. El historiador de Cambridge Lawrence Stone, citado por HistoryExtra, ve en ese endurecimiento « una parte de la reconstrucción de la masculinidad en la era industrial e imperial ».

Sexto giro: el complejo paterno de Freud — el complejo de Edipo — y la psicología del siglo XX que se siguió. La Interpretación de los sueños de Sigmund Freud, en 1899, modeló el desarrollo del niño como conflicto con el padre. Se acepte o no el marco, dio forma profunda a la imagen popular del padre en el siglo XX — frío, distante, figura que superar. La generación siguiente, liderada por Donald Winnicott, suavizó el cuadro con el « padre suficientemente bueno ».

Séptimo giro: la aparición, a finales del siglo XX, del « padre comprometido ». En los años 1970 los países nórdicos — Suecia el primero — legislaron el permiso de paternidad remunerado como derecho estatutario. Suecia lo introdujo en 1974, primer país del mundo en hacerlo. Noruega, Finlandia, Islandia y Alemania disponen hoy de sistemas largos comparables. El cambio es una clara inversión del modelo del siglo XIX: el padre puede ser la figura principal del cuidado.

El paisaje legal actual refleja el valor cultural otorgado a la paternidad. El permiso estatutario de paternidad es de dos semanas en Singapur; cinco días en Turquía; dos semanas en Reino Unido; Alemania permite un permiso parental compartido de hasta 14 meses para la pareja. Estos marcos miden directamente cuánto valora cada cultura el rol en este momento.

La idea central de HistoryExtra: « La paternidad no es natural — es una categoría social. » El paterfamilias romano, el rígido cabeza de familia victoriano y el padre sueco moderno que toma 240 días de permiso son biológicamente la misma relación, pero cultural, legal y emocionalmente son enteramente distintas. La historia de la paternidad recuerda que las identidades no son fijas — cada generación las reconstruye.

Una observación final: el ritmo de cambio sugiere que la paternidad ha cambiado más en los últimos 50 años que en los 2 000 anteriores. En los años 1970 el permiso de paternidad era apenas pensable; en 2026 los países que no ofrecen permiso parental compartido son señalados como brechas de política laboral en los análisis económicos. Incluso para alguien que no es historiador, esa es una prueba clara de que vivimos en medio de una transformación.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en HistoryExtra. La imagen es una foto de archivo de cottonbro studio en Pexels.

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