Salud

¿Puede funcionar un placebo aunque sepas que es falso? Cómo funciona el efecto placebo abierto

Science Daily Healthhace 10 h
Pastillas blancas sobre una mesa de madera con luz suave
Pastillas blancas sobre una mesa de madera con luz suavePhoto: Kampus Production / Pexels

Un nuevo estudio ha producido un hallazgo que cuestiona las suposiciones habituales sobre el efecto placebo. Según Science Daily, adultos mayores sanos experimentaron mejoras en medidas de memoria, rendimiento físico y estrés tras tomar placebos durante solo tres semanas, aun sabiendo que las pastillas no contenían ningún principio activo.

Un placebo es una sustancia que se parece a un medicamento real en su apariencia pero no contiene ningún principio activo terapéutico. En medicina, los placebos se usan tradicionalmente para medir la eficacia de nuevos fármacos: un grupo toma el fármaco real, otro toma el placebo, y se comparan los resultados.

El "efecto placebo" describe el fenómeno por el cual las personas que toman una sustancia sin principio activo experimentan, no obstante, algunas mejoras. Este efecto se atribuyó durante mucho tiempo a la creencia de la persona de que estaba recibiendo un tratamiento real; es decir, se pensaba que era resultado de la expectativa y la sugestión.

Ahí reside precisamente lo llamativo de este estudio. Los participantes sabían que las pastillas que tomaban eran placebos. Que aun así se observaran mejoras medibles sugiere que el efecto placebo no se basa solo en el "engaño". Este enfoque se denomina en la literatura "placebo abierto".

Los investigadores registraron mejoras en las pruebas de memoria, las medidas de rendimiento físico y los niveles de estrés de los participantes al término del periodo de tres semanas. Esto muestra que incluso una intervención de corta duración sin principio activo puede asociarse a cambios medibles.

¿Cómo es esto posible? Los expertos señalan que podría haber varios mecanismos detrás del placebo abierto. Entre ellos: la estructura que aporta comprometerse con una rutina, la sensación de ocuparse activamente de la propia salud y la expectativa creada por el ritual diario de tomar una pastilla. Se cree que la interacción cerebro-cuerpo desempeña un papel en este proceso.

Aun así, estos resultados deben interpretarse con cautela. El estudio se realizó en un grupo concreto de adultos mayores sanos y durante un periodo corto. Si los hallazgos pueden generalizarse a otros grupos de edad, estados de salud o periodos más largos es, por tanto, una pregunta abierta.

Un punto importante es este: la existencia del placebo abierto no significa que pueda sustituir a los tratamientos reales. Aunque el efecto placebo se asocia a mejoras en ciertas medidas, no trata una enfermedad subyacente. Por esta razón, los expertos subrayan que un placebo debe considerarse no como una alternativa al tratamiento médico, sino, a lo sumo, como un tema complementario de investigación.

No obstante, estudios como este son valiosos para entender la relación entre la mente y el cuerpo. Examinar los posibles efectos de la expectativa, la rutina y el estado psicológico sobre medidas físicas también puede contribuir al diseño de futuros enfoques terapéuticos.

En definitiva, esta investigación es un ejemplo que muestra que el efecto placebo puede ser más complejo de lo que se supone. Si incluso saber que una pastilla es falsa no elimina del todo su efecto, esto recuerda que la salud y la recuperación tienen dimensiones no solo químicas, sino también psicológicas y conductuales.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Science Daily Health. La imagen es una foto de archivo de Kampus Production en Pexels.

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