Salud

Accidentes de patinete eléctrico: por qué los centros de trauma británicos atienden a cada vez más niños heridos

BBC Healthhace 1 h
Un patinete eléctrico aparcado en una acera de la ciudad
Un patinete eléctrico aparcado en una acera de la ciudadPhoto: Vincent M.A. Janssen / Pexels

Tres grandes centros de trauma del norte de Inglaterra —en Liverpool, Mánchester y Sheffield— afirman haber atendido a casi 500 heridos menores de 16 años por accidentes de patinete eléctrico, algunos niños de apenas nueve años. Estas cifras, procedentes de hospitales que gestionan algunos de los casos de lesiones más graves de su región, apuntan a una tendencia creciente que, según los médicos de urgencias, merece mucha más atención por parte de padres, vendedores y reguladores.

Los patinetes eléctricos se han vuelto una imagen habitual en las calles y aceras británicas en los últimos años, impulsados por su bajo costo, su facilidad de uso y su atractivo como forma rápida de desplazarse, o, para muchos jóvenes usuarios, simplemente como una manera divertida de jugar al aire libre. Esa popularidad tiene un lado oscuro, según los centros de trauma, que describen un aumento constante en el número de niños que llegan a urgencias con lesiones sufridas mientras usaban uno.

Las lesiones que tratan los equipos de trauma van desde fracturas hasta traumatismos craneales más graves, el tipo de daño coherente con que un usuario pierda el control a velocidad y salga despedido del patinete o choque contra un vehículo, un bordillo o un peatón. Los niños son especialmente vulnerables a este tipo de accidente: su coordinación, tiempos de reacción y percepción del riesgo aún están en desarrollo, y los patinetes eléctricos, con sus ruedas pequeñas y plataformas estrechas, pueden lanzar bruscamente hacia adelante a quien los conduce cuando una rueda se traba en un bache, una grieta o una losa de acera elevada, un peligro mucho menor en una bicicleta, con ruedas más grandes y el ciclista en una posición sentada y más estable.

El aumento de las lesiones infantiles se enmarca en un panorama legal inusual. Los patinetes eléctricos privados siguen siendo ilegales de conducir por vías públicas y aceras en la mayor parte del Reino Unido; solo los patinetes alquilados a través de programas piloto con licencia oficial en ciertas ciudades son legales para uso público. En la práctica, sin embargo, los patinetes eléctricos de propiedad privada están ampliamente disponibles para la compra y son conducidos habitualmente por niños en calles y aceras al margen de las restricciones legales, lo que crea una brecha entre la ley escrita y el uso real que se hace de ellos.

Parte de lo que impulsa esta tendencia, según médicos de urgencias y defensores de la seguridad, es lo fácil que resulta conseguir un patinete eléctrico. Se venden abiertamente en internet y en tiendas como un producto de consumo convencional, a menudo comercializados como aptos para usuarios jóvenes, con pocas salvaguardas integradas que impidan que un niño de nueve o diez años lo conduzca a velocidad por una calle pública sin casco ni otro equipo de protección.

Los médicos que tratan estas lesiones establecen una comparación directa con el ciclismo, donde décadas de campañas de seguridad, infraestructura dedicada y recomendaciones casi universales sobre el uso del casco han moldeado cómo se enseña a los niños a montar. Los patinetes eléctricos, en cambio, han llegado al mercado y a manos de los niños más rápido de lo que los mensajes de seguridad pública, las normas de equipo de protección o la infraestructura vial han podido seguirles el ritmo, dejando un vacío que, según los equipos de trauma, se refleja directamente en los ingresos a urgencias.

El patrón reportado por los centros de trauma de Liverpool, Mánchester y Sheffield refleja una tendencia más amplia observada en otras grandes unidades de trauma del país, y no un problema limitado a esas tres ciudades. A medida que la posesión de patinetes eléctricos ha crecido a nivel nacional, también lo ha hecho el volumen de casos de lesiones relacionadas con patinetes que llegan a los servicios de urgencias y trauma de los hospitales, según los médicos que trabajan en este campo.

Los médicos de urgencias instan a los padres a tratar los patinetes eléctricos con el mismo nivel de precaución que cualquier otro vehículo rápido, en lugar de como un juguete. Sus recomendaciones se hacen eco del consejo estándar para actividades recreativas sobre ruedas: como mínimo, un casco bien ajustado, protección de muñecas y rodillas cuando sea posible, circular solo en zonas adecuadas de baja circulación alejadas de las carreteras, y una supervisión adulta cercana para los niños más pequeños, que quizá aún no tengan el criterio para calcular la velocidad, la distancia o un peligro que se aproxima.

Los datos clínicos también han alimentado un debate más amplio sobre si la regulación actual es adecuada. Los profesionales de la salud que tratan estas lesiones han pedido normas más claras —que podrían incluir requisitos de edad mínima, estándares de seguridad obligatorios para los patinetes comercializados para niños y mejor información pública sobre las restricciones legales de dónde se pueden y no se pueden conducir los patinetes eléctricos privados—, argumentando que depender de una prohibición no aplicada ha servido de poco para mantener a los jóvenes usuarios fuera de aceras y calles concurridas.

Por ahora, los centros de trauma dicen que su mensaje a los padres es simple: un patinete eléctrico puede alcanzar velocidades que hacen que una caída sea genuinamente peligrosa, especialmente para el cuerpo aún en desarrollo de un niño, y los casi 500 casos que han tratado entre los tres representan lesiones reales y, en gran medida, evitables. Precauciones simples —un casco, un entorno de conducción más seguro y una supervisión cercana— podrían reducir de forma significativa cuántos de esos casos siguen llegando a los servicios de urgencias.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en BBC Health. La imagen es una foto de archivo de Vincent M.A. Janssen en Pexels.

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