Salud

Resistencia a los antibióticos: cómo los científicos revivieron un potente fármaco derrotado por las superbacterias

Science Daily Healthhace 1 h
Un investigador examinando un cultivo bacteriano en una placa de Petri
Un investigador examinando un cultivo bacteriano en una placa de PetriPhoto: Thirdman / Pexels

Durante décadas, la vancomicina ha servido como uno de los antibióticos de último recurso más fiables de la medicina, el fármaco al que recurren los médicos cuando otros tratamientos han fracasado contra infecciones bacterianas graves. Pero, como muchos antibióticos antes que ella, la vancomicina ha ido perdiendo terreno frente a bacterias que evolucionaron formas de resistirla, dejando a los médicos con menos opciones para algunas de las infecciones resistentes más peligrosas. Ahora, investigadores afirman haber encontrado una manera de restaurar el poder letal del fármaco, no inventando un nuevo antibiótico, sino dándole al antiguo un compañero químico.

La resistencia a los antibióticos se desarrolla cuando las bacterias se exponen repetidamente a un fármaco y la pequeña fracción de la población con una ventaja genética natural sobrevive y se reproduce, haciendo que el fármaco sea gradualmente menos eficaz en toda la población bacteriana. Enterococcus faecium, una bacteria que puede causar infecciones sanguíneas y de heridas graves, particularmente en pacientes hospitalizados, se encuentra entre los patógenos que desarrollaron una fuerte resistencia a la vancomicina, convirtiendo lo que antes era un tratamiento fiable en uno poco fiable para una proporción creciente de casos.

En lugar de desarrollar un antibiótico completamente nuevo desde cero, un proceso que suele llevar muchos años y una inversión enorme, los investigadores adoptaron una estrategia distinta: identificar el mecanismo específico que usan las bacterias para resistir la vancomicina y luego diseñar una molécula que desactive directamente ese mecanismo. Este enfoque, a veces llamado estrategia "rompe-resistencia" o adyuvante, se ha convertido en un área cada vez más activa de la investigación de antibióticos precisamente porque desarrollar nuevos antibióticos desde cero se ha vuelto difícil comercial y científicamente.

La molécula que los investigadores combinaron con la vancomicina, denominada pghi-4, actúa bloqueando una enzima bacteriana que desempeña un papel central en el mecanismo de resistencia. Las cepas resistentes de E. faecium alteran la estructura molecular que la vancomicina normalmente ataca, ocultándose eficazmente del fármaco. Al interferir con la enzima responsable de ese cambio estructural, pghi-4 parece impedir que las bacterias completen la alteración, dejando de nuevo expuesto y vulnerable el objetivo habitual de la vancomicina.

En pruebas de laboratorio, la combinación de vancomicina y pghi-4 restauró la capacidad del antibiótico para eliminar el E. faecium resistente, un resultado que no habría sido posible con la vancomicina sola frente a estas cepas resistentes concretas. Los investigadores describen el hallazgo como prueba de que los mecanismos de resistencia, una vez comprendidos a nivel molecular, a veces pueden contrarrestarse directamente en lugar de requerir un fármaco completamente nuevo para sortearlos.

La estrategia no carece de precedentes. Un enfoque de combinación similar ya ha transformado el tratamiento de otras infecciones resistentes: ciertos antibióticos ahora se combinan de forma rutinaria con un segundo compuesto cuya única función es bloquear la enzima bacteriana que de otro modo destruiría el antibiótico antes de que pueda actuar. Esos fármacos combinados son ahora tratamientos estándar para varias infecciones bacterianas resistentes, y ofrecen una plantilla que los investigadores esperan replicar con la vancomicina y otros antibióticos más antiguos que enfrentan problemas de resistencia similares.

Revivir antibióticos existentes mediante terapia combinada conlleva una ventaja práctica importante frente a desarrollar fármacos nuevos desde cero: puede llegar a los pacientes mucho más rápido. El perfil de seguridad, la dosificación y los efectos secundarios de la vancomicina ya son bien conocidos tras décadas de uso clínico, lo que significa que una terapia combinada construida en torno a ella probablemente enfrentaría un camino más corto y menos incierto a través de los ensayos clínicos que un compuesto completamente nuevo.

La resistencia antimicrobiana ha sido descrita por organismos de salud mundiales como una de las amenazas a largo plazo más significativas para la medicina moderna, socavando no solo el tratamiento de las infecciones en sí, sino también la seguridad de procedimientos rutinarios como la cirugía y la quimioterapia, que dependen de los antibióticos para prevenir infecciones secundarias. El flujo de clases de antibióticos genuinamente nuevas se ha ralentizado considerablemente en las últimas décadas, ya que la economía del desarrollo de antibióticos, fármacos que suelen tomarse por un periodo corto en lugar de toda la vida, ha hecho que el campo sea comercialmente menos atractivo que los tratamientos para enfermedades crónicas.

Esa realidad económica es parte de la razón por la que el enfoque "rompe-resistencia" ha despertado un interés científico creciente: ofrece una vía hacia una mejora clínica significativa que no requiere la inversión multimillonaria asociada a una clase de antibióticos completamente nueva. Si el pghi-4 u otras moléculas similares demuestran ser seguras y eficaces en pruebas posteriores, podrían prolongar la vida útil de la vancomicina y potencialmente de otros antibióticos antiguos cuyos mecanismos de resistencia puedan mapearse y contrarrestarse específicamente.

Los hallazgos sobre la vancomicina siguen en fase de laboratorio, y los investigadores advierten que los resultados en cultivos bacterianos no garantizan un éxito similar en pacientes humanos, donde la dosificación, las interacciones farmacológicas y la complejidad de las infecciones reales introducen variables que una placa de laboratorio no puede capturar. Aun así, en un campo donde las opciones de tratamiento genuinamente nuevas se han vuelto escasas, restaurar el poder de un fármaco en el que los médicos ya confían representa un paso adelante significativo, y un recordatorio de que no todo avance contra las superbacterias necesita empezar desde cero.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Science Daily Health. La imagen es una foto de archivo de Thirdman en Pexels.

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