Salud

Inglaterra, en camino de ser uno de los primeros países en eliminar la hepatitis C

BBC Healthhace 1 h
Tubos de análisis de sangre en un laboratorio médico
Tubos de análisis de sangre en un laboratorio médicoPhoto: Tahir Xəlfəquliyev / Pexels

Según las autoridades sanitarias, Inglaterra está en camino de convertirse en uno de los primeros países del mundo en eliminar la hepatitis C como amenaza de salud pública, posiblemente años antes del plazo fijado por la Organización Mundial de la Salud para 2030. Es el tipo de buena noticia inequívoca que rara vez surge en el ámbito de la salud pública.

La hepatitis C es un virus transmitido por la sangre que ataca al hígado. Se propaga por contacto con sangre infectada, históricamente a través de agujas compartidas o, antes de que existieran las pruebas de detección sistemáticas, mediante transfusiones de sangre contaminada. El virus suele denominarse una enfermedad "silenciosa" porque puede pasar inadvertido durante años; muchos portadores no se dan cuenta hasta que el daño hepático ya ha avanzado, a veces hasta la cirrosis. Si no se trata, puede provocar a lo largo de décadas insuficiencia hepática y cáncer de hígado.

Miles de personas en Inglaterra se infectaron por transfusiones de sangre contaminada antes de que las donaciones de sangre en el Reino Unido comenzaran a someterse a pruebas rutinarias en 1991; otras contrajeron el virus por el uso de drogas inyectables. Durante décadas, las opciones de tratamiento se limitaron a regímenes basados en interferón, con efectos secundarios severos: tratamientos que duraban meses, provocaban síntomas graves parecidos a la gripe y aun así solo curaban a la mitad de los pacientes. Muchos describían el propio tratamiento como más debilitante que la enfermedad.

Eso cambió con la llegada de los antivirales de acción directa, ampliamente disponibles desde mediados de la década de 2010. Tomados por vía oral durante ocho a doce semanas, estos fármacos curan a más del 90% de los casos, una mejora notable respecto a los tratamientos anteriores. Los efectos secundarios también son notablemente más leves, y la mayoría de los pacientes pueden completar el tratamiento sin grandes alteraciones en su vida diaria.

Como parte de un programa nacional de eliminación, el NHS ha implementado pruebas de detección por defecto en prisiones, servicios de urgencias y centros de tratamiento de adicciones, con el objetivo de llegar a los grupos más afectados por el virus pero menos propensos a someterse a pruebas por iniciativa propia. Esto es importante porque los modelos tradicionales de detección voluntaria solían pasar por alto precisamente a las personas de mayor riesgo.

Las autoridades indican que los nuevos diagnósticos y las muertes relacionadas con la hepatitis C han caído de forma notable en la última década, una tendencia atribuida tanto a la ampliación de las pruebas de detección como a la disponibilidad de tratamientos muy eficaces. Los economistas de la salud también señalan que tratar a los pacientes de forma temprana ahorra dinero a largo plazo al evitar los costes mucho más elevados de trasplantes de hígado y tratamientos oncológicos posteriores.

La OMS fijó en 2016 el objetivo de eliminar la hepatitis viral como amenaza de salud pública para 2030, con una reducción del 90% en las nuevas infecciones y del 65% en las muertes. Inglaterra está en posición de figurar entre el pequeño grupo de países —junto con Egipto y Georgia— que alcancen esa meta antes de lo previsto, dos países que lograron avances similares mediante campañas nacionales de detección y tratamiento.

Quedan retos por delante. Llegar a las personas que se inyectan drogas, a la población sin hogar y a otros grupos con contacto limitado con los servicios de salud, encontrar los casos sin diagnosticar y mantener la financiación del programa siguen siendo prioridades, según las autoridades. Los trabajadores sanitarios señalan que estos grupos suelen evitar por completo los entornos de atención rutinaria, lo que hace que las clínicas de calle y las unidades móviles de detección sean fundamentales para cerrar la brecha restante.

Los organismos de salud describen el avance como un hito importante, aunque advierten que el trabajo no habrá terminado hasta que se encuentren y traten los últimos casos. Mantener el alcance hacia las comunidades más difíciles de llegar se considera esencial: sin ello, una enfermedad que parece eliminada sobre el papel podría persistir en bolsas aisladas.

La experiencia de Inglaterra demuestra que combinar antivirales muy eficaces con pruebas de detección dirigidas puede realmente eliminar una enfermedad transmitida por la sangre, un modelo que otros países que luchan contra la hepatitis C podrían buscar replicar, y que las autoridades sanitarias esperan poder adaptar algún día a otras enfermedades infecciosas.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en BBC Health. La imagen es una foto de archivo de Tahir Xəlfəquliyev en Pexels.

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