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Café o bebidas energéticas: cuál es en realidad más seguro para el corazón

Science Daily Healthhace 3 h
Una taza de café sobre una mesa
Una taza de café sobre una mesaPhoto: Alexey Demidov / Pexels

Durante años ha predominado la idea de que el café es malo para el corazón. Una nueva revisión de la American Heart Association (AHA) desmiente en gran medida esta creencia: un consumo moderado de cafeína no solo es seguro para la mayoría de los adultos, sino que podría incluso proteger frente a ciertas afecciones cardiovasculares.

Según la revisión, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día -unas tres a cinco tazas de café negro normal- no supone ningún problema para la gran mayoría de los adultos sanos. Los investigadores hallaron que un consumo regular de cafeína a este nivel se asocia con riesgos más bajos, e incluso reducidos en algunos estudios, de enfermedad cardíaca, ictus, insuficiencia cardíaca y diabetes tipo 2.

Los mecanismos detrás de este efecto protector no se comprenden del todo, pero los investigadores creen que los antioxidantes y otros compuestos vegetales del café podrían ayudar a reducir la inflamación y favorecer la salud vascular. La idea predominante es que el efecto proviene de la composición global del café y no solo de la cafeína.

El hallazgo más destacado de la revisión es que el efecto de la cafeína sobre el corazón varía drásticamente según su origen. La cafeína consumida de forma constante a través del café filtrado o el té produce resultados muy distintos en el organismo que la cafeína absorbida rápidamente mediante bebidas energéticas concentradas o "shots" de cafeína.

Las bebidas energéticas concentradas suelen contener una dosis muy alta de cafeína en un volumen pequeño, y esa cafeína entra rápidamente en el torrente sanguíneo. Los investigadores señalan que estos productos pueden elevar bruscamente la tensión arterial y, en algunas personas, provocar ritmos cardíacos irregulares, o arritmias.

El riesgo de las bebidas energéticas no se debe únicamente a su contenido de cafeína; estos productos suelen contener también taurina, azúcar y otros compuestos estimulantes. Esta combinación puede hacer que el efecto sobre el corazón sea considerablemente más impredecible que una dosis equivalente de cafeína procedente del café.

Los expertos afirman que las personas con antecedentes de arritmia, problemas de tensión arterial o sensibilidad a la cafeína deben ser especialmente cautelosas con las bebidas energéticas. Para estos grupos, incluso una fuente de liberación más lenta como el café filtrado debe consumirse con cierta precaución.

La revisión también señala que existen umbrales distintos para embarazadas, niños y personas que toman ciertos medicamentos; el límite general de 400 miligramos se ofrece como referencia para adultos por lo demás sanos y sin factores de riesgo adicionales.

Los investigadores insisten en que el mensaje no es un respaldo general al café, sino un llamado a prestar atención a su origen: la misma cantidad de cafeína puede suponer una carga muy distinta para el corazón según la bebida de la que provenga.

Para la mayoría de los adultos con el hábito diario de tomar café, entonces, hay poco de qué preocuparse. La verdadera precaución se aplica a la cafeína consumida mediante bebidas energéticas concentradas y de absorción rápida. Los expertos recomiendan que cualquiera que note síntomas relacionados con la tensión arterial o el ritmo cardíaco consulte a un médico.

Este artículo es un resumen editorial asistido por IA basado en Science Daily Health. La imagen es una foto de archivo de Alexey Demidov en Pexels.

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